12 de mayo 2005 - 00:00

"Buscando a Reynols"

El grupo derock Reynols,objeto del filmde NéstorFrenkel cuyacondicióndocumental sepresta a lasospecha,pero aun asítienemomentosinteresantes.
El grupo de rock Reynols, objeto del film de Néstor Frenkel cuya condición documental se presta a la sospecha, pero aun así tiene momentos interesantes.
«Buscando a Reynols» (Argentina, 2004, habl. en español). Guión y dir.: N. Frenkel. Documental.

Los iniciados saben qué era el grupo Reynols: un conjunto rockero de Caballito, cuyo baterista tiene síndrome de Down. O, según el eufemismo en uso, tiene capacidades diferentes. Lo que llevó a muchos a reconsiderar una serie de conceptos acerca de la marcación del compás y cosas semejantes, en beneficio de la inspiración y la libertad creativa.

El hecho motivó también otras consideraciones, acerca de la psicología, la musicoterapia, el espectáculo, y el negocio de la música. Como tantos grupos de reducida difusión, éste tuvo sostenido empeño, público fiel, y pocos discos, aunque sus responsables acreditan unos cuantos más grabados afuera, por donde hicieron algunas giras. Algunos también acreditan que el baterista era el líder espiritual del conjunto, formado por él y los directivos de la escuela de música a la que concurrió. Otra curiosidad: Reynols hacía las cortinas musicales del programa del doctor Mario Socolinsky. Según dicen, sus integrantes habían ido a cargarlo, y el pediatra, en su infinita buena fe, les salió con un contrato laboral.

Precisamente, todo esto parece moverse entre la buena fe y la íntima sospecha de una cargada general, o un abuso particular. Lo mismo ocurre con el documental que ahora vemos, donde se alternan registros amateurs de conciertos y giras europeas, grabaciones caseras de viejas entrevistas televisivas, pareceres de opinólogos varios, y seguimientos de entrecasa. Se percibe la simpatía del realizador, Néstor Frenkel, pero también ronda la sospecha. Hay tanto falso documental en el ambiente. Y este asunto se presta. Encima, antes Frenkel realizó un corto de animación, «Plata segura» (sátira sobre el negocio del fútbol, que le valió algún paso por Tribunales), y un largo aún sin estrenar, «Vida en Marte», donde se ríe de la cultura joven, los hombres crédulos, y los fascículos de difusión cultural (no confundir con el delicioso corto de Zaramella «El viaje a Marte», que es otra cosa).

Como sea, «Buscando a Reynols» se hace incluso interesante, y deja percibir cierto espíritu de una época reciente. Hoy, mientras algunos miembros del viejo grupo ya están en otra cosa y siguen usando el nombre como referente, el auténtico Tomassin está haciendo covers a beneficio de escuelas e institutos para discapacitados. Pero eso ya da para otra película, de otro tono.

P.S.

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