22 de agosto 2005 - 00:00

Casi 20 años después estrena Cristian Pauls segundo film

El director (izq.) durante el rodaje de «Imposible», su segundo largometraje de ficcióndespués de «Sinfín».
El director (izq.) durante el rodaje de «Imposible», su segundo largometraje de ficción después de «Sinfín».
"Imposible", dice Cristian Pauls desde el titulo de su segundo largometraje de ficción, que se estrena casi dos décadas después de su opera prima, «Sinfín». Así como en Hollywood se supone que no hay nada más difícil que dirigir un primer largo, a veces da la sensación de que en la Argentina lo difícil es filmar el segundo.

Si bien la temática sobre lo complicado de las relaciones amorosas deben haber influido en el título del film, no se puede dejar pasar los años entre «Sinfín» y esta nueva película del mayor de los hermanos Pauls. Con ironía, el realizador logra restarle importancia a casi todo, incluyendo trabajar en la industria como asistente de dirección, filmar publicidad, o los premios que acaba de ganar.

Pero después de un rato de insistir sobre la distancia entre «Sinfín» e «Imposible», dice «Nunca nadie me propone nada. Nunca tuve ninguna propuesta importante para un proyecto de cine. Creo que el único que alguna vez me propuso algo fue mi padre» (Axel Pauls, productor de «Imposible»). Luego de obtener premios en el exterior (como el del festiva de Biarritz), ahora va a tener su estreno comercial. Pauls trabajó en la industria como asistente de Sergio Renán y Eduardo Calcagno, entre otros. Hizo publicitarios -«odio esa ansiedad por estar actualizado», dice- y filmó una película que a fines de la década de 1980 no era fácil ni ordinaria.

«'Sinfín'
tuvo una cifra modesta para esa época, 8 mil espectadores, lo que no era mucho, pero no estaba mal para una única sala», señala.

En esos tiempos, ni el negocio del cine ni el establishment político del INC (hoy INCAA) dejaba demasiado espacio a films como «Sinfín».

Tampoco existía nada parecido a la noción actual de «cine independiente» que hoy permite casi cualquier cosa tanto en lo conceptual como en términos de producción, cosas que, curiosamente, Pauls defiende sin sonrojarse: «no hay películas aburridas», opina «hay películas buenas o malas, y no creo que 'Sinfín' haya sido tan difícil, pero estoy seguro de que no tenía mucho punto de comparación con otros films argentinos. Cuando la estrené, nuestro cine de calidad lo dirigían Alejandro Doria o Jusid».

Con un premio al guión escrito junto a su hermano Alan, Cristian Pauls reacomodó a estos tiempos el proyecto «Nocturno» que tenía en mente como historia de ficción posterior a «Sinfín».

Obsesivo con el tratamiento de la imagen de sus trabajos (una constante desde los experimentos con la fotografía del largo anterior, o los detalles originales de su versión para TV de «El Horla» de Maupassant que se vio el año pasado), Pauls utilizó el video para luego dedicarse a manipular el material antes de pasarlo a celuloide. La historia de tres noches complejas en la relación de dos parejas (Damián de Santo, Alejandra Flechner, Jimena Anganuzzi, Francisco Fernández de Rosa) « implicaba un trabajo con los actores que podía potenciarse con la elección del video. Esa cualidad del video de facilitar cualquier rodaje se vuelve en contra si no se aprovechan, también, las posibilidades casi ilimitadas de manipulación de la imagen. Lo que resultó es una imagen intimista, apuntes sobre la relaciones amorosas. No sé cómo hice para filmar escenas de sexo, ya que creo que eso es imposible de filmar en serio».

Como «Imposible» es sólo apta para mayores de 16, daría la impresión de que Pauls se las arregló bastante bien con el tema sexual, pero lo que ahora lo ocupa es la violencia: «En este momento», cuenta «estoy concentrado en el comienzo del rodaje de 'Asalto al batallón', un proyecto sobre el ataque a Monte Chingolo que tiene un título a lo Sam Fuller. Pero el proyecto es un intento experimental de mezclar el documental con el trabajo actoral tratando de recrear lo que pasaba por la cabeza de las personas ordinarias que de golpe estaban listos a matar o morir, al punto de provocar uno de los episodios más sangrientos de nuestra historia reciente».

Entrevista de Diego Curubeto

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