22 de agosto 2002 - 00:00

Cedió Duhalde: el Instituto de Cine recupero autarquía

El Instituto de Cine y Artes Audiovisuales recuperó ayer su autarquía económica y financiera, condición que había perdido en 1995 cuando el ex ministro Domingo Cavallo determinó que el dinero recaudado por ese organismo fuera administrado por el Ministerio de Economía.

«Fue una decisión política que llevó meses»
, dijo ayer a este diario el Secretario de Cultura de la Nación, Rubén Stella, de quien depende el INCAA «que habrá de producir beneficios inmediatos para la industria cinematográfica nacional».

Sin embargo, la felicidad del funcionario habría sido total si también hubiera logrado desafectar al cine de la generalización del IVA a los espectáculos públicos que impuso Cavallo en septiembre del año pasado (sólo el teatro quedó al margen de este impuesto). De este modo, los fondos del INCAA continuarán siendo afectados por la alícuota del 21% del IVA con que se gravan las entradas de cine, ya que al ser un impuesto coparticipable, sólo puede ser administrado por el Ministerio de Economía. El resto de lo recaudado, sí, será manejado por el INCAA, con la Rubén Stella esperanza pública de que sea destinado a la producción de películas que realmente lo ameriten.

En Hacienda, el humor no era el mejor: decían ayer que la autarquía del Instituto no sólo los deja sin la administración de ese dinero, sino que habrá consecuencias adicionales: como los canales de TV descuentan del impuesto a las ganancias el dinero que le giran al COMFER (organismo que, a su vez, aporta un porcentaje de ese monto al fondo del cine), ahora Economía pierde por partida doble (ganancias de canales y fondo del cine).

El decreto de necesidad y urgencia 1536/2002, publicado ayer en el Boletín Oficial, eleva la categoría del INCAA a la de ente público no estatal de la Secretaría de Cultura de la Nación, con la potestad de confeccionar y aprobar el presupuesto anual de gastos, comprar, gravar y vender bienes, gestionar y contratar préstamos.

• Composición

Los fondos del INCAA surgen de lo dispuesto por la Ley 17.741, llamada Ley del Cine, a partir del 10 por ciento de la taquilla de cines a nivel nacional, de un impuesto al alquiler de películas en video, y un porcentaje de la explotación de películas por televisión que se gira desde el COMFER. Esa recaudación ronda actualmente en los 37 millones de pesos al año. En 1995, el ex ministro Cavallo había dispuesto que Hacienda administrara ese dinero, y las cantidades giradas al Instituto debían ser discutidas periódicamente.

El ayer eufórico
Stella dijo que «esta medida del presidente Duhalde es un paso muy importante para poder empezar a pensar en un cine argentino con mayores posibilidades de expansión. A partir de ahora, el INCAA podrá disponer de los fondos destinados por ley a la promoción y la producción del cine nacional. Desde luego, van a existir controles de la administración del INCAA a través del Poder Ejecutivo y la Auditoría General de la Nación».

En su artículo 7°, el decreto establece que el director del INCAA, ahora llamado Presidente, «percibirá un sueldo equivalente al de Subsecretario, y la duración de su mandato, al igual que la del vicepresidente, será de 4 años, pudiendo ser prorrogado por el Poder Ejecutivo». Dicho de otra manera, el cargo que hoy ocupa el cineasta
Jorge Coscia se equipara al del presidente del Banco Central y el del titular de la AFIP, en el sentido de que su período puede exceder, de acuerdo con la fecha en que sea nombrado, al del Presidente de la Nación.

De ahora en más, el presidente del INCAA puede determinar la planta de su personal, y su distribución y asignación de funciones.

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