10 de marzo 2024 - 12:43

"Charité": el lado B de los científicos alemanes más famosos

La miniserie, primera de tres partes, retrata la vida en un hospital escuela alemán del siglo XIX, y es a la vez un retrato fiel de los acontecimientos históricos en la convulsionada Europa de la época.

Charité, la miniserie en tres partes que Europa Europa empieza a programar el martes.

"Charité", la miniserie en tres partes que Europa Europa empieza a programar el martes.

Romances prohibidos, permitidos, o arreglados, la vida oculta de grandes científicos y sus enormes aportes a la humanidad, las luces y oscuridades de una época, la situación de la mujer a fines del siglo XIX y el prestigio de un lugar que todavía existe, se combinan en una miniserie alemana fuera de lo común, “Charité”, que podrá verse desde el martes a las 22 por el canal Europa Europa, después de haber pasado poco advertida en algunas plataformas.

La acción se centra en 1888 en el hospital escuela Charité, de Berlín, equivalente a nuestro Hospital de Clínicas, y combina ficción con historia de los médicos y la medicina. Uno de los personajes, por ejemplo, es Robert Koch, hoy recordado por sus decisivos avances en la lucha contra la tuberculosis, y en aquella época también repudiado por sus amores con una chica de 17 años (29 de diferencia) por la cual abandonaría a su esposa.

Otro, Emil von Behring, enorme bacteriólogo enviciado por el opio, y Paul Ehrlich, que descubrió cómo curar la sífilis, Ernst von Bergmann, pionero de la cirugía aséptica, Rudolf Virchow, uno de los fundadores de la medicina social, pero no se los muestra de mármol, sino cargados de frustraciones, dudas, recelos, egos, acechados por la burocracia y llenos de tentaciones.

La figura principal (ficticia) es una joven que cayó en la pobreza, entra como enfermera y quiere ser médica como su padre, pero la sociedad alemana no está preparada para eso (detalle significativo, aquí, exactamente en esa misma época, Cecilia Grierson se recibe de médica y abre el camino para muchas otras mujeres). La joven vive varios amoríos dentro del hospital mientras persiste en su sueño.

A su alrededor se comentan, y se ven, operaciones quirúrgicas inquietantes, los propios pacientes hacen huelga, se plantean cambios decisivos en el servicio de enfermería, avanzan los movimientos socialistas y los grupos nacionalistas antisemitas, el emperador Federico III es mal diagnosticado y cada tanto surge un avance en la medicina. La historia viva, pintada para el público.

Después vendrán otras dos miniseries del mismo tenor, “Charité en guerra”, ambientado en 1943, y “Charité: Guerra Fria”, cuando en 1961 los comunistas construyeron el Muro y el hospital quedó justo entre Alemania Occidental y Alemania Oriental. Porque, cabe repetirlo, ese hospital existe de veras, es enorme, y también es enorme la cantidad de médicos que, trabajando allí, recibieron el Premio Nobel.

Su historia no cabe en tres miniseries. La que ahora vemos, fue creada por la escritora y productora Sabine Thor-Wiederman, y dirigida por Sonke Wortmann, autor de dramas y comedias en Hollywood y Berlín, y de un formidable film deportivo, “El milagro de Berna”, sobre la primera vez que Alemania ganó un Mundial de Fútbol, allá por 1954. Pero esa es otra historia.

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