Churchill vs. Hitler también en el arte

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En el mercado de arte también hay algunos precios que sobresalen y dependen de las cualidades o defectos de aquellos que han realizado pinturas y dibujos sin ser considerados artistas profesionales, sino meros aficionados. Hace unos años en la casa Bullrich se vendió en más de veinte mil dólares una pintura muy floja de dos perros pointers al acecho que seguramente eran copia de una lámina inglesa, pero, como tenían la firma Juan D. Perón, fueron intensamente pujadas.

Sir Winston Churchill (1874-1965) además de ser uno de los mas grandes estadistas del siglo XX, tenía como hobby la pintura, y era un correcto pintor post-impresionista. Sus obras suelen salir a remate con bases de cien mil dólares y se venden entre 516.000 y 546.000 dólares. Generalmente son paisajes de su casa de descanso, de medidas medianas, (50x60 cm) y pintadas con óleos Winsor & Newton. Algunas hasta tienen el aroma de sus ricos habanos cubanos.

Nadie objeta que se paguen esas cifras por una pintura de un aficionado, ya que cada cual puede, y debe, hacer lo que quiera con su dinero, además de que la figura de Churchill no es mayormente controvertida.

No ocurre lo mismo con Adolfo Hitler, quien de joven no logró terminar la escuela secundaria en su Austria natal, ya que fue expulsado en 1904. En esa época, su único entretenimiento era dibujar y pintar y así se lo manifestó a su padre, quien le dijo que eso no era una profesión y que ser artista no era algo bien visto en su familia. Igual, el joven Hitler quiso entrar en la academia de pintura de Viena y fue bochado en las dos oportunidades que lo intentó. De haberlo dejado entrar, tal vez, la historia hubiera sido otra. Pero ésas son lucubraciones sin sentido.

Esta semana, como consignó este diario, se vendieron 21 acuarelas y dibujos firmadas AH o también A. Hitler. Era una colección de un belga que asegura que las acuarelas estaban en su familia desde hace 70 años. Se vendieron en 220.000 dólares la totalidad, con un máximo de 20.000 y un mínimo de 6.000 dólares. Algunas tenían el tamaño de una tarjeta postal y era usual que el futuro dictador las vendiera a parroquianos de los cafés vieneses en algunas pocas monedas para subsistir. Desgraciadamente para la Humanidad, no tuvo mucho éxito y se dedicó a la política.

Los valores han sido bajos porque no hay certeza de su autenticidad. Sin duda que con unos mejores antecedentes se hubieran vendido más caras. En la Argentina hay una colección que hace unos años mostraba a los expertos el querido y recordado crítico de arte Fermín Fevre, quien quería confirmar su autenticidad. No eran de gran factura ni técnica, pero tampoco podían ser calificadas como mamarrachos.

Como conclusión, es digno de mencionar el hecho de que, aún después de muertos, Winston Churchill le siga ganando la partida a Adolfo Hitler, también en el mercado del arte.

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