18 de noviembre 1999 - 00:00

"CIELO CIEGO"

E gresado de la Escuela de Avellaneda, el chileno Nicolás Acuña sabe filmar, dispone muy bien los tonos del film, se maneja sin problemas por distintas locaciones, arma debidamente cada escena (para destacar, una de piratas del asfalto, y la visita violenta a un taller mecánico), etcétera. Su problema es la historia, de un «hiperrealismo» bastante gratuito. Drama sobre una banda de asaltantes («es una vocación que nos viene de familia», explica alguien), la historia se centra en el relato que uno de ellos le hace a una joven tullida durante un viaje en ómnibus. La chica le dará su respuesta, hacia el final. Por dicho relato pasan cosas que el hombre vivió, y otras de las que difícilmente haya po-dido enterarse, pero en esto el guión se toma sus libertades.
El hombre cuenta, por ejemplo, algún crimen de un tipo demasiado neurótico, que cuando cae en la cárcel se vuelve una malva al servicio de un «tío» bastante singular, o una curiosa experiencia suya a manos de un guardia fronterizo (fronterizo en los dos sentidos), en el sur chileno, y, también, el modo en que el delincuente más viejo y calmo del grupo se banca la desgracia, mientras su hijo, ajeno al negocio, junta bronca.

Este es el lado más interesante, quizá porque sus personajes nos resultan más cercanos, y porque están encarnados de un modo creíble, como sufriendo por dentro, sin exageraciones. De hecho, el veterano Javier Maldonado es el mejor actor del elenco, seguido por el muchacho Mario Ossandón, y la siempre agradable Gloria Münchmeyer, la de «La luna en el espejo». Las andanzas de los otros personajes son más pintorescas, pero suenan demasiado exteriores, y nos dejan afuera. Eso fastidia un poco, aunque cabe entender que estamos ante un director debutante.

Dejá tu comentario

Te puede interesar