31 de octubre 2005 - 00:00

Cineastas ahora se prueban en la TV

El director Juan Taratuto (izq.) da indicaciones a Adrián Navarro para el primer episodio delciclo.
El director Juan Taratuto (izq.) da indicaciones a Adrián Navarro para el primer episodio del ciclo.
Luis Puenzo, director de «La historia oficial», codirigirá con sus dos hijos, a pedido para el ciclo de TV «Numeral 15», que estrena hoy «Telefé». Los ocho capítulos que conformarán esta serie (irá los lunes a las 23) estarán a cargo de directores experimentados como Carlos Sorín o Eliseo Subiela, o más jóvenes como Juan Taratuto, Flavio Nardini/ Cristian Bernard, Albertina Carri, «Pucho» Mentasti y Diego Kaplan. Para el último episodio buscaron una integración de generaciones con los Puenzo (Nicolás, Esteban y Luis Puenzo), que dirigirán por primera vez juntos mientras el guión estará a cargo de la otra hija, Lucía Puenzo.

El capítulo inaugural, de Juan Taratuto, está protagonizado por Adrián Navarro, Carolina Peleritti, María Carámbula, Roly Serrano, Diego Reinhold y Eduardo Wigutow, entre otros. La historia comienza en el velatorio de uno de dos hermanos gemelos y un celular que suena desde el saco del difunto. Dialogamos con Luis Puenzo y Carlos Sorín sobre cine: presupuesto de empresas destinado a la financiación y la falta de reglamentación de puntos clave en la ley del cine, entre otras cosas.

Periodista:
Ambos tienen experiencia en el cine publicitario y, en este caso, los vuelve a convocar una empresa de telefonía pero para hacer ficción. ¿Qué requerimientos solicitó la compañía y cómo condiciona el financiamiento al producto artístico?

Luis Puenzo: Sólo pidieron que se tuviera en cuenta para pensar la historia el papel del teléfono -movil o fijo- o el mensaje de texto. Me parece bien que algunas empresas pongan dinero en cine ya que no todas las que tienen mucho presupuesto eligen invertirlo así. No alcanza sólo con lo que aporta el Estado para fomentar la industria, es indispensable la inversión de privados y también es muy bueno que la televisión haga cine. En Europa es normal que eso ocurra pero en la Argentina hay que comenzar a incentivar este tipo de fusiones.


P.:
¿Trabajar con una empresaasegura mayor presupuesto?

L.P.: No creo que tenga tanta plata como otros productores para los que trabajé, recuerdo hace tres años el documental «Algunos que vivieron», sobre el Holocausto, para Steven Spielberg. Sin embargo no es cuestión de presupuesto, he contado con mucho y también con muy poco y no depende de los presupuestos cómo uno filma. Nunca hice televisión antes, espero hacerlo con la misma cabeza con la que hago cine.

P.: Sorín, ¿de qué trata su documental?

Carlos Sorín: Está basado en un niño que tiene ciertas potencialidades relacionadas con la telefonía. Se llama «Manos libres, el caso del bebé de los Perales» y lo propuse cuando me llamaron pidiéndome una ficción. Dije que tenía en mente un documental y aceptaron. También acepté yo que no podía trabajar para TV como trabajo para una película porque tardaría un año, y costaría como una película.


P.:
¿Qué proyectos inmediatos tiene en cine?

C.S.: Comienzo el rodaje de mi próxima película el 6 de febrero. Se llama «El camino de San Diego, donde cambié drásticamente de escenario. La filmo en el norte, en Misiones y Corrientes, está hablada parcialmente en guaraní y cuenta con elenco, como siempre, de no actores.


P.:
¿Qué opinan del tan publicitado «auge del cine argentino»?

C.S.: La cinematografía local está pasando por un momento único, pero fundamentalmente en el exterior. Por ejemplo, mi última película «El perro», se estrenó en 67 salas en Francia, lo cual era inimaginable años atrás. Afuera no se explican por qué un país en crisis y destrozado como el nuestro produce tanto, 60 o 70 films por año. Sospecho que despierta interés porque no se gestan desde la comodidad y la estabilidad sino todo lo contrario. Y eso es lo que atrae, no sólo en festivales sino en los mercados, que es lo importante porque es la única forma de seguir haciendo cine.


L.P.: Cuando hice «La historia oficial» era impensable estrenar fuera de la frontera de Argentina; sólo lo consiguieron «Hombre mirando al sudeste» o alguna película de Pino Solanas. Trabajé mucho para que esto ocurriera, como la ley de cine, desde 1993 a 1995, cuando fui presidente de la DAC. El buen momento del cine local no es casualidad si se recuerda que en 1991 se había llegado al punto más bajo desde la época del cine mudo. Y ahora todo el mundo se entusiasma con que el cine argentino lleva uno de cada dos espectadores, pero nadie se acuerda de que en 1992 no hacía nada.


P.:
¿Entonces atribuye ese buen momento a la ley de cine?

L.P.: Por un lado hay una ley que respalda lo que pasó los siguientes 10 años, pero también hubo fondos y nuevas generaciones que entraron al cine. Uno de los indicadores brutales radica en que la Argentina es uno de los países con mayor cantidad de operas primas. Es fundamental que sea factible hacer la primera película. Tenemos una generación en crecimiento, con gente talentosa, lo cual habla de gran producción, pero hay que seguir lidiando con temas de distribución y exhibición.


P.:
¿Se logró algo con la cuota de pantalla?

L.P.: Eso estaba en la ley y estuvo años sin reglamentarse, como muchas otros puntos que están en esa ley. Por ejemplo, la media de continuidad no está funcionando. Y otros problemas tienen que ver con el dumping del cine americano y la pregunta de por qué entra material norteamericano violando leyes aduaneras. Acá se hacen mucho problema por la piratería en Internet pero también es piratería pasar películas por la Aduana pagando como impuesto el valor del soporte y no el valor de su producción artística o el de compra para un canal de televisión. Sólo podrá revertirse algo de esto cuando haya voluntad política para hacerlo
.

Entrevista de Carolina Liponetzky

Dejá tu comentario

Te puede interesar