2 de junio 2005 - 00:00

Cole Porter revive en magnífica biografía

Kevin Kline (Cole Porter) y Ashley Judd (Linda Lee Porter), en «De-Lovely», de Irwin Winkler.
Kevin Kline (Cole Porter) y Ashley Judd (Linda Lee Porter), en «De-Lovely», de Irwin Winkler.
«De-Lovely» (id., EE.UU., 2004; habl. en inglés). Dir.: I. Winkler.Int.: K. Kline, A. Judd, J. Pryce, K. McNally, K. Allen y otros.

Es una pena que una película tan hermosa como ésta tenga un estreno casi secreto. Pero, con el lamento, también hay que reconocer que es un pequeño milagro que una biografía cinematográfica de Cole Porter, en estos años de rave, Fura del Baus y Creamfields, sobrevenga, aun secretamente, en la cartelera de Buenos Aires, con todas las chances en contra y después de haberla rechazado una distribuidora «major» (no hay más que pensar en que la vida de otro compositor e intérprete, mucho más conocido aún entre los más jóvenes, como Ray Charles, fracasó estrepitosamente hace cinco meses y pese a haber sido candidata al Oscar).

Porter
, el más refinado y audaz de los compositores norteamericanos de música popular en el siglo XX (entre sus clásicos, cantados por la más amplia variedad de intérpretes a lo largo de las décadas, figuran «Night and Day», «Let's Do It», «What Is This Thing Called Love?», «Begin the Beguine», «Let's Misvehave» y «My Heart Belongs to Daddy»), tuvo una existencia tan legendaria como el mito podría exigir. Hasta formó parte de la Legión Extranjera en tiempos de la Primera Guerra Mundial, al igual que el personaje romántico al que le cantó Edith Piaf; luego, instalado en París, entregado a la bohemia y a los brazos de los bailarines de Diaghilev, conoció a Linda Lee, la mujer que lo volvió bisexual.

La película de Irwin Winkler parte de una hipótesis fantástica, funcional a los efectos de la biografia cinematográfica: un productor (Jonathan Pryce) está montando un musical sobre su vida, a cuyos ensayos Porter, ya muerto al igual que la mayor parte de sus contemporáneos, asiste fantasmalmente. Sólo puede hablar con Pryce pero no intervenir, y mucho menos corregir el pasado. ¡Tantos errores...! «Nunca empieces un musical con una canción triste.Y tampoco termines con ella. Siempre arriba, en lo alto» le sugiere el productor a ese Porter anciano, dolorido y triste, pero de una sonrisa casi perpetua.

Y allí van, en lo alto, a iniciar el desfile por una vida apasionante, que tiene, en el film, la fortuna de contar con Kevin Kline como protagonista, un actor nacido para interpretar a Porter... después de Cary Grant.

A propósito: en una escena, luego del accidente con su caballo que terminó costándole la amputación de una pierna, Porter y Linda ( Ashley Judd, magnífica) concurren a la proyección privada de «Noche y día», su primera biografía en cine tal era su popularidad. Al compositor, el film le merece dos comentarios: «Si puedo sobrevivir a esta película podré sobrevivir a todo», y otro más dulce: «No está nada mal pasar a la inmortalidad con el rostro de Cary Grant».

De los muchos, esplendorosos momentos de «De-Lovely», el encuentro con Irving Berlin en Venecia, las caminatas de la pareja por los jardines de Luxemburgo con su posterior demostración musical, la «lección de canto» al artista que no da en la clave con «Night And Day», y la escena en la que Porter se cuela en el dormitorio de Linda (dormían en habitaciones separadas) para, pudorosamente y sin que él mismo pueda creer en lo que hace, acariciar la idea de tener un hijo con ella, están entre las más logradas. Pero la mejor, y la más emotiva, es la de la composición de «So in Love», en circunstancias especialmente críticas para la pareja, resuelta durante el estreno de «Kiss Me Kate», con esa cigarrera entregada por otra mano...

Sin ser un
musical propiamente dicho, «De-Lovely» también está planteado como un film con canciones, y todas ellas aparecen de manera pertinente, dramáticamente justificadas. Es cierto que desde la ortodoxia puede llegar a extrañarse a los intérpretes clásicos, pero los oídos y la sensibilidad actual agradecerán en cambio las versiones a cargo de Alanis Morissette, Sheryl Crow, Natalie Cole, Robbie Williams, Diana Krall y Elvis Costello.

M.Z.

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