Durante el fin de semana, Jorge Telerman procedió en el Teatro Colón con una celeridad inhabitual: aceptó la renuncia oral del arquitecto y escenógrafo Emilio Basaldúa a la dirección general y artística, y nombró en su reemplazo de inmediato a su hombre de confianza Gabriel Senanes, actualmente director general de música en el ámbito municipal, compositor, músico, director de orquesta. Y periodista de «Clarín».
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Con este nombramiento, el secretario de Cultura se asegura un completo control de la hoy ajetreada sala de Plaza Lavalle (Pablo Batalla continúa al frente de la dirección administrativa), que este año está viviendo, devaluación y populismo mediante, una de sus temporadas más grises y sobresaltadas. Senanes tiene la consigna de continuar con el «crossover», es decir, la mezcla de manifestaciones musicales sobre el escenario del Colón.
El nuevo director es un hombre jovial, dado al humor (hay que entrar en su página en Internet www.diadelasimetria.com/ gs/gs.htm para comprobarlo). Por eso, el sábado a la tarde, no llamó la atención cuando las redacciones recibieron el comunicado oficial del Colón anunciando su designación: la información remitía a la página www.pagina.de/senda, en la que aparece el site de una escuela de conductores (de autos) del Uruguay. Pero tanto humor, en estas circunstancias, no era demasiado explicable, sobre todo tras el portazo de Basaldúa que se negó a seguir cancelando ensayos de ópera para darle lugar a conjuntos folklóricos. En realidad, la página era www.pagina. de/senanes.
En medio del ajetreo, Jorge Telerman se hizo espacio para dialogar con este diario en La Trastienda, el local de San Telmo del que es socio. El secretario de Cultura empezó explicando que «la inclusión de Gabriel Senanes al frente del teatro significa un cambio generacional. Me parece un buen desafío el ingreso de personas como él, que combina la tradición con la innovación, con mayor audacia, con una mentalidad renovada».
Pero también, definió dicho nombramiento como «un desafío personal», ya que es sus palabras, «Senanes no forma parte de la fila india de los que podían hacerse cargo del teatro. Si yo pongo a gente de esa fila -Montero, Renán, el mismo Basaldúa-el mayor peso de la gestión, buena o mala, recae sobre ellos. Elegirlo a Senanes -quien fue en principio asesor de mi gestión cuando me hice cargo de la Secretaría y a quien fui viendo trabajar-es una jugada de mi gestión, una responsabilidad que asumo plenamente».
Para calmar las expectativas sobre el funcionamiento futuro del Teatro Colón, Telerman aseguró que se respetará todo el calendario previsto para este año. Al respecto, dijo que «las suspensiones de 'Don Carlo' y 'Woyzzek', de fin de año, ya estaban planteadas por Basaldúa y él iba a anunciar los cambios. No es algo que haya salido de la Secretaría. Hay que adjudicarlas a un problema presupuestario pero, fundamentalmente, de gestión».
Con relación a uno de los temas que precipitaron la salida del anterior director, Telerman justificó la mezcla de manifestaciones musicales en el teatro oficial explicando que «el Colón tenía sólo dos turnos, de mañana y de noche; eso obligaba a pagar muchas horas extras para lo que se hacía por la tarde. Estos cambios nos están permitiendo una mayor productividad, medida en cantidad de público y en cantidad de espectáculos durante este año en relación a temporadas anteriores.»
Y aunque asegura que «las postergaciones de algunas fechas del calendario de ópera surgieron por un problema organizativo y no porque la 'música popular se adueñara del teatro', como algunos quieren interpretar», deslinda, algunas responsabilidades. «Yo pienso al Colón fundamentalmente como un teatro para el ballet, la ópera y la música académica. Los conciertos que hicieron Gustavo Cerati y Memphis con la Sinfónica Nacional fueron consecuencia de un acuerdo que hizo Emilio Basaldúa con la orquesta; del mismo modo que el que hizo recientemente la Sinfónica de Salta con Los Nocheros. Yo, personalmente, no estuve del todo de acuerdo con eso. Lo de Soledad fue un acuerdo anterior que yo tenía con el padre Grassi y su fundación Felices los Niños para hacer un beneficio; no se pudo hacer el 20 de diciembre y se pasó para ahora. Quiero decir que me parece bien la música popular en la sala principal del Colón en cosas puntuales, como lo de Spinetta o lo de Saluzzi-Salinas, que formaban parte de un festival; eso, sí, fue responsabilidad nuestra y no del director saliente». Según el funcionario, «inclusive en el terreno de la música académica, el Colón está poco aprovechado. Imagino al teatro, el principal organismo cultural de la ciudad, como un centro muy activo, que movilice al público, con mucha gente circulando por sus pasillos, con convocatoria para la composición y el estreno de obras. Por ejemplo, ciclos como «El Colón por 2 pesos» que organizó la Dirección de Música, deben ser organizado directamente por el teatro».
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