7 de noviembre 2005 - 00:00
"Con el humor hay que unir, y no lastimar"
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Carlos
Perciavalle:
un ingenio
vivo, que
ahora, a
diferencia de
los ’70, busca
más el
entendimiento
que la
filosidad
irónica.
Periodista: ¿Cómo se gestó esta revista?
P.: A propósito, ¿cómo vivió la salida tan rápida de ella?
C.P.: ¡Me volvieron loco! Durante cinco días me persiguieron por todas partes, no sé... fue como si hubiera caído el gobierno. El director tiene derecho a hacer cambios. Pero yo siempre rescato lo positivo, y pude verificar lo pendiente que está la gente del mundo de los artistas. Ese famoso cholulismo de los argentinos también es lo que luego los convierte en el mejor público del mundo. Es el único que aplaude de entrada. En cambio, en Montevideo recién aplauden al final. Pero también quiero mencionar el cuerpo de baile, excelente, de punta a punta del escenario. Tenemos dos escaleras colosales, dieciséis bailarines, una pareja de tango que podría bailar en Broadway y se vendría el teatro abajo. Está Martin Russo que es un genio imitando a todo tipo de cantantes, La Moro haciendo de Moira Casán y bailando en un gran cuadro musical. Además, hay música de Gershwin y temas clásicos de toda la vida. No es la música de las revistas de antes que tomaban un tema conocido y cada seis compases lo deformaban para no tener que pagar derechos de autor, acá se paga.
P.: Usted fue el primero en reivindicar a Camilla Parker Bowles cuando todo el mundo la ridiculizaba y ahora es uno de los números más festejados de esta revista.
C.P.: Soy serpiente en el horóscopo chino y tengo esa clarividencia con la gente. Camilla tenía a toda la prensa en contra y hoy es la persona más querida de toda la realeza. A los 58 años logró finalmente que triunfara el amor y en un mundo tan carente de afecto creo que un personaje así merece ser reconocido.
P.: En su espectáculo anterior Camilla dialogaba con Cristina Kirshner (papel a cargo del transformista Gustavo Moro).
C.P.: Gerardo prefirió sacarla, no quería recargar la revista de cuestiones políticas, sobre todo en este momento que el tema está tan manoseado. No hay que hacerle más publicidad a esta gente que en el fondo lo que hace es competir con los artistas. ¡Para qué seguir hablando del presidente, de su mujer o de quien sea, si ya todo el mundo habla de ellos!
P.: ¿Hay un resurgimiento de la calle Corrientes?
C.P.: Hay tantas anecdótas que podría contarle... Ahora estoy escribiendo un libro para que la gente se entere de todas esas historias y de los personajes increíbles que conocí. Yo he visto de todo, cuando la calle Corrientes era un lugar de encuentro y Times Square era un poroto a su lado. Las salas llenas, una al lado de la otra, la gente que se engalanaba para ir al teatro, los hombres de traje. El otro día hablandocon Mirtha Legrand ella me preguntóqué se podía hacer para recuperar la calle Corrientes y yo le respondí en broma: «hay que ponerle moquette». Exagerando un poco la nota me refería a que antes Corrientes era una fiesta, un lugar para caminar, para quedarse. No ha tenido parangón en el mundo. Incluso hoy en Times Square uno sale del teatro y al minuto ya no hay un alma en la calle, sólo mendigos y gente peligrosa. Acá el público salía de un teatro de la calle Corrientes y se iba a los bares y confiterías. La gente se quedabay sería genial que esto volviera a suceder, por eso dije que hay que ponerle moquette. Sobre todo ahora que han ampliando la vereda con esas rejillas en las que más de una mujer va a perder un taco. Pero no me voy a poner a decir «andá a saber lo que cobró fulano para hacer esa ampliación», o que hace un año que empezaron las obras y siguen los caños a la vista y las veredas rotas. Esas cosas ya no se dicen, yo estoy para hablar de los años que tengo y de lo que he vivido.
Entrevista de Patricia Espinosa



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