13 de diciembre 2004 - 00:00
Con "Las troyanas" abrirá un año teatral muy griego
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Rubén Szuchmacher: «No quise convocar a las actrices populares que me habían sugerido. Prefiero otros rostros, quizá menos conocidos, pero más aptos para esta obra».
Periodista: Parece que logró imponer el elenco que usted quería para «Las Troyanas»...
Rubén Szuchmacher: No fue fácil, porque la primera premisa de este Festival era convocar a gente conocida, algo a lo que yo me resistí bastante. En un principio se habló de Leticia Brédice, Inés Estévez y otras actrices que son buenas pero que evidentemente estaban siendo convocadas por su popularidad televisiva más que por su talento teatral.A mí me parecía que por los tiempos que manejamos y para que esto pueda salir bien teníamos que contar con actores que tuviesen la práctica, la técnica, la disponibilidad y la comprensión necesarias como para poder abordar un material de esta complejidad.
P.: ¿Qué otros nombres se barajaron?
R.S.: Se llegó a hablar de Dominique Sanda para el papel de Palas Atenea y ahí me dije: voy a tener que buscar a otro actor francés para que haga de Poseidón así todo el Olimpo queda en manos de franceses). Por otra parte, me pareció bien que el papel de Helena quedara en manos de Carolina Peleriti, porque tiene un porte que justifica que por una mujer así haya habido una guerra. Pero finalmente no pudo aceptar porque sigue con las funciones de «La señorita de Tacna». Yo quedé muy satisfecho con el elenco que armé, además muchos de los actores que trabajan aquí fueron alumnos míos y están muy bien entrenados en tragedia.
P.: ¿Por qué eligió la versión de Sartre?
R.S.: Me sorprendió la gran vigencia que tiene su lectura de «Las troyanas» en el mundo contemporáneo. El la escribió al influjo de la guerra de Argelia y su planteo es similar al que podemos observar hoy en relación a la actitud arrasadora de los Estados Unidos, sobre todo en relación a los países ricos en petróleo. La obra expone de manera muy poderosa no tanto el horror de la guerra como su sinsentido. No victimiza a los troyanos; lo que denuncia es el absurdo que encierra toda guerra. Tanto en Eurípides como en Sartre una de las razones de esta invasión tiene que ver con destruir a un país rico. Yo siempre me he manejado con sutilezas, pero en este caso quise hacer una versión explícitamente política, casi sin sutilezas, porque va a ir a un público más popular y masivo. Me parece una buena oportunidad para hacerlo. En escena van a aparecer restos de casas con sillones destruidos y en cada casa va a haber un televisor encendido, porque la guerra también se sigue por la tele no importa que los hechos estén ocurriendo allí mismo. Sobre el final me gustaría que todos los televisores giraran hacia el frente con la cara de Bush sonriendo.
P.: Con razón hablaba de faltade sutilezas...
R.S.: No es una obra para andar con sutilezas ni medias tintas, y como este Festival dedicado a la cultura griega se realiza en una vieja aceitera, también me interesa que se note que allí hubo una fábrica alguna vez. No quiero que la gente diga qué lindo espacio, sino que vea la marca de la destrucción. Porque así como en Troya hubo lujo y esplendor, en nuestro país alguna vez hubo fábricas y desarrollo industrial y hoy no queda nada de eso. En estos días estoy leyendo mucho a Sartre, porque él incluye otro tema muy importante dentro de la obra que es el de la responsabilidad del acto.
P.: Además de reponer «El siglo de oro del peronismo» ¿qué otros proyectos tiene para su sala Elkafka?
R.S.: Vamos a lanzar un nuevo ciclo, «Proyecto 05» en el que tomaremos siete efemérides relacionadas con el nacimiento, la muerte o la obra de siete figuras célebres que serán llevadas a escena por siete directores. Horacio Banega tomará a Jean Paul Sartre; el director español Guillermo Heras va a hacer a Julio Verne; Luciano Cáceres a Miguel Cané; Luciano Suardi tomará a Greta Garbo; el escenógrafo y vestuarista Jorge Ferrari a Christian Dior, Gonzalo Córdova a Schiller y la poeta Susana Villalba se ocupará del Quijote, porque el año que viene se cumplen cuatrocientos años de su publicación.
Entrevista de Patricia Espinosa



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