11 de octubre 2001 - 00:00

Con sólida dirección crece la Filarmónica

Una velada ecléctica se vivió en el Colón con la Filarmónica como protagonista y el carismático director mexicano Enrique Arturo Diemecke, que conquistó al público la semana pasada.

La primera parte de riguroso romanticismo alemán se inició con la Obertura «Egmont» Op. 84 de Beethoven, en una contundente versión, heroica y dinámicamente lograda.

La Sinfonía N° 3 en Mi Bemol Mayor Op. 97, conocida como «Renana» de Schumann, recibió un tratamiento elocuente y fue armada sin fisuras en los diferentes sectores de la orquesta. Especialmente atractivo, por lo profundo fue esa especie de «Intermezzo» sacralizado por el sonido de los bronces, y que evoca la consagración de un obispo de la Catedral de Colonia.

El final fue definitivamente imponente, ajuste y potencia que señala a las claras que la Filarmónica porteña puede ser eficaz y hasta exhibir grandeza, según quien la dirija.

En la segunda parte cambió totalmente la La Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires ofrecerá este fin de semana dos conciertos gratuitos dirigidos por Mariana Barceló.

El viernes a las 20 en Gimnasia y Esgrima (Bartolomé Mitre 1149), y el sábado a las 18 en la Facultad de Ingeniería (Las Heras 2214). La agrupación dependiente de la Dirección de Música de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad e integrada por 96 músicos ha adaptaatmósfera, el centro del escenario ocupado por una inmensa batería de instrumentos de percusión, incluyendo plaquetas (xilofón, vibrafón, etc.) y dos gongs a los costados. El encargado de tocarlos fue Angel Frette, reconocido intérprete y luchador para sacar la marimba del anonimato, y su orgullo es haber estrenado más de 60 obras de compositores argentinos, editado discos y viajado por el mundo como solista de percusión.

Atento, múltiple, ágil y virtuoso, con notable precisión lo escuchamos en el Concierto para Percusión y Orquesta que
James MacMillan terminó en 1992, y que reseñamos aquí en ocasión de su estreno vienés por Evelyn Glennie. El argentino Angel Frette no es menos eficaz que su colega, las ovaciones lo confirmaron. Precedida de una arenga pacifista, el director Diemecke presentó una composición suya como un «divertimento» para levantar el ánimo.

Su suite
«Die-Sir-E» se desarrolla sobre un ritmo de samba brasileño con 7 percusionistas, piano, arpa y todo el orgánico orquestal. Pieza agradable, un poco hollywoodense, con interpolaciones de música francesa. Es que nació como música incidental para un partido de fútbol, y como característica de ese deporte, tiene la euforia del momento y después entra en lo efímero, aunque fue recibido con muestras de simpatía y varias salidas de Diemecke a saludar y recibir un aplauso agradecido de quienes admiran sus méritos como director.

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