"CONDOR CRUX"

Espectáculos

La acción se inicia en el año 2068 en Ciudad Darwin, una urbe encapsulada, regida por un sujeto de mirada extraña, con nombre de remedio, que cultiva plantas carnívoras y gestos destructivos. Hasta que un joven capitán se enfrenta a sus designios, y parte en busca de su destino y de su padre, un jefe rebelde.
Como puede advertirse, este argumento ya está muy transitado. Aquí, sin entrar en la profundización ni en la parodia, se lo renueva un poco, no mucho (algunas salidas reconociblemente argentinas, apelaciones a ciertos mitos y lugares sudamericanos, un Freudman portátil que es todo un hallazgo, pero muy desaprovechado), y ahí quedamos, lo que es una lástima, para colmo agravada por la dureza de algunos dibujos y de algunas voces principales.
Evidentemente, a «Cóndor Crux» se le pueden hacer unos cuantos reproches, y no precisamente en cuestiones menores.
Bueno, también se le puede reprochar algún descuido en un pequeño plano, por ejemplo, pero no corresponde.

 Experimentación

Ya bastante trabajo cuesta hacer un largo de dibujos animados, y éste tiene además el mérito de la experimentación por nuevos caminos: es el primero que aquí se realiza casi por entero mediante animación computada.
En ese sentido los resultados rason atendibles. Casi todos los fondos son muy buenos, el plano donde la punta del obelisco se cae sobre los espectadores, y el comienzo en la selva, con el canto de los pájaros, están muy bien, etcétera.
Se nota que hubo dedicación, e incluso buena orientación, y capacidad, tanto en la dirección de arte (
Pablo Holcer, que también participa en la miniserie de Leonardo Favio) como en la animación 3D ( Swan Glecer), la producción de animación ( Luis Palomares, que tiempo atrás hizo una de muñecos, «El escudo del cóndor»), el diseño comercial, etc.

Dejá tu comentario