26 de mayo 2004 - 00:00

Confesiones poco creíbles

Confesiones poco creíbles
Melissa P. «Cien cepilladas antes de dormir» (Bs. As., Emecé, 2004, 190 págs.)

Sexo explícito, masturbación, desfloración, orgías, encuentros homosexuales, lenguaje fuerte, vestuario supuestamente «sexy», rutinario menú de la literatura erótica es la esencia de «Cien cepilladas antes de dormir». Nada nuevo, salvo que se trata del diario íntimo de una adolescente. Las supuestas confesiones de sus relaciones sexuales entre los 14 y 16 años.

Hace unos 2400 años, el griego Gorgias había sostenido que «para gozar de una ficción hay que empezar por suspender la incredulidad». Algo difícil con este librito, que hasta ha dejado caer cada tanto algunas cursilerías para hacerlo verosímil. Suena todo el tiempo a editing, no por nada la autora ha sido acompañada en su gira promocional por su novio y editor. Gracias a «Cien cepilladas», la pequeña editorial italiana Fazi se volvió popular, y vendieron ya unos 800 mil ejemplares de este curioso texto, donde la chica se preocupa de distribuir goces orales a sus amigos y nada de sus problemas de acné. La premisa justificatoria de Melissa P. (por Panarello, su apellido, no se sospeche otra palabra) es que «a la larga incluso una historia de sexo puede transmutarse en una historia de amor», lo que confirma que «deseos de aventura y deseos de amor dividen a los sexos».

Todos los años aparece un nuevo libro erótico escrito por una mujer. El año pasado estuvieron «Shangay baby», de Wei Hui, y «La vida sexual de Catherine M.», de Catherine Millet. Este años la tenemos el de Melissa, que consume sexo pero no droga. En cuanto a niña prodigio, vale recordar que Francoise Sagan hace 50 años publicó «Bonjour Tristesse» cuando tenía 18 años. Los sucesos que vive Melissa -dado que sería increíble que entre sus lecturas, junto a «Harry Potter», estuviera «Las 120 jornadas de Sodoma» del Marqués de Sade-parecen calcados de «Las edades de Lulú», la opera prima de Almudena Grandes.

Un habitual rito de pasaje de la pubertad a la adultez suelen ser las conductas de riesgo, que hacen al adolescente sentirse independiente de su familia e integrado a sus pares. Melissa las realiza en las peripecias sexuales, y sus confesiones le han resultado maravillosamente rentables. Como además tiene un happy end, el encuentro de la princesa (se dice que «cien cepilladas antes de dormir» es una orden dada a las jóvenes de las monarquías) con su galán, ergo con el amor, esto ha hecho que ya se hayan vendido los derechos para hacer una película.

Máximo Soto

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