22 de marzo 2006 - 00:00
"Considero legítimo que el narrador frustre al lector"
-
"El Diablo Viste a la Moda 2" presentó un nuevo tráiler de la película protagonizada por Meryl Streep y Anne Hathaway
-
Amor más allá de la muerte y sátira laboral en "Un fantasma a su servicio"
«Estar en Buenos Aires es como estar en casa, en Barcelona,
estar en Africa con los pigmeos es vivir descolocado,
ver que la experiencia humana puede ser vivida de formas
muy distintas, y eso me impulsaba a imaginar historias»,
señala Albert Sánchez Piñol.
Periodista: «Pandora en el Congo» ¿es una novela que finge ser de aventuras?
Albert Sánchez Piñol: Hay un giro final que hace que lo que era una novela típica de aventuras se vuelva otra cosa, una historia que habla sobre cómo se crean imaginarios. Quien la quiera leer como novela de aventuras es una lectura legítima. Dos grandes imaginarios se recrean: el épico y el lírico. Pero, al final, se descubre que son construcciones, por no decir mentiras. Siempre he pensado que los buenos libros son los que empiezan a hacer efecto después de la última página, y en una segunda lectura se pueden disfrutar como un libro nuevo, se puede ver que las relaciones entre los personajes no son las que aparentaban. He buscado que el lector al develar el enigma, al colocar la última pieza del rompecabezas, volviera a leer mi novela.
P.: ¿Es por eso que va pasando por diversos géneros literarios?
A.S.P.: Hay aventuras, lo fantástico de una civilización intraterrestre, hay novela de amor, hay novela policial con un asesinato, un sospechoso, un investigador, un juicio y una determinación final del culpable. Es cierto, hay una suma de géneros. Pero quiero decir en mi defensa que si se quita alguno de esos géneros la estructura argumental se derrumba. Si están puestos allí es porque la historia lo requería.
P.: ¿Armó el enigma central para desconcertar al lector?
A.S.P.: Creo que es legítimo frustrar al lector, lo que no creo legítimo es defraudarlo. En el último capítulo el lector se da cuenta que lo he estado toreando. Esto puede proporcionarle o una gran satisfacción psicológica o un me han estado tomando el pelo. Yo lo que he hecho es poner todas las piezas sobre la mesa. Esta no es una novela de Agatha Christie que en la última página sale un personaje y un cuchillo que no había aparecido en todo el libro. Aquí los personajes parecen una cosa y acaban siendo otra, y todo tiene una absoluta coherencia.
P.: ¿Por que va del humor al drama?
A.S.P.: El humor permite crear una atmósfera, y una novela es una atmósfera. Es un instrumento de la técnica narrativa como otros.
Cuando alguien dice que va a contar un chiste, paramos la oreja. El humor permite a la vez entretener, divertir y dar información, y atrapar al lector y luego pasar a otra cosa.
P.: Sus obras ha hecho que lo relacionen con H.G. Wells, Verne, Lovecraft, Stevenson..
A.S.P.: No haga caso. Para los editores mis libros son un poco raritos, entonces cuando tienen que escribir la contraportada tienen que dar referencias al lector, que no tiene idea de con que se va a encontrar. En la «Piel fría» ponen a Stevenson porque hay una isla; a Conrad, porque es un viaje al horror, pero, en realidad, uno de mis referentes fue el Coetzee de «Esperando a los bárbaros».
P.: Usted también menciona a Levy-Strauss...
A.S.P.: Soy antropólogo, y la antropología me parece tan útil para aplicarla a la literatura. Levy-Strauss se pasa la vida haciendo análisis de mitos. ¿Qué es un mito si lo despojamos de la sacralidad? Un relato de ficción. Con el estructuralismo se puede descomponer un relato y tambiéncomponerlo. Cuando hay que planificar un argumento ayuda a situar las piezas, a ver lo que es significante y lo que no lo es. Uno puede planear que su relato interese a muchos. Pero que un libro sea popular no quiere decir que tenga que rendirse a los tópicos del best seller. No tienen porque tener una estructura narrativa plana.
P.: Otra referencia suya es Ernest Jünger...
A.S.P.: Escribía muy bien. Era un coleccionista de escarabajos y creo que tenía esa relación con los seres humanos, desde ese podium observa los instintos y las tendencias creativas, pero desde una distancia universal. Era un patricio que veía a los nazis como una chusma con la que no se iba a mezclar.
P.: También menciona a Henry Miller...
A.S.P.: Imagínese a Levy Strauss, Henry Miller y Jünger juntos en una habitación.
Se mataban a palos. Son tres niveles. Levy-Strauss explica cómo funciona nuestro cerebro. Jünger blinda el corazón. Miller habla de un poquito más bajo, y muestra que en la literatura cualquier cosa puede convertirse en un buen libro si se sabe hacerlo, porque sus obras no tienen argumento.
P.: ¿En que lo cambió el ser exitoso desde su primera novela?
A.S.P: El éxito no te cambia, cambia a los otros. Antes llamaba a algunos sitios y necesitaba hablar con alguien y siempre estaban ocupados. Ahora llamo y siempre me atienden. Conclusión: el éxito hace que los demás trabajen más. Yo sigo llamándome igual, los que han cambiado a otros. Por otra parte, por muchos libros que pueda llegar a vender, en Barcelona siempre será mucho más famoso Lionel Messi que yo.
Entrevista de Máximo Soto




Dejá tu comentario