El director georgiano Robert Sturua hará desde hoy «La resistible ascensión de Arturo Ui», de Bertolt Brecht, en el Teatro San Martín.
Al director georgiano Robert Sturua le gustaría vivir en Buenos Aires, o al menos pasar sus últimos días aquí, según cuentan quienes lo asistieron durante el montaje de «La resistible ascensión de Arturo Ui», de Bertolt Brecht, que subirá a escena hoy en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín.
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En su sexta visita a la Argentina se lo ve mucho más delgado («Bajémás de cuarenta kilos», comenta satisfecho) y con un mejor manejo del español, aunque todavía le da pudor hablarlo y prefiere ser asistido por su traductora rusa.
Para hacerse entender por el elenco, que encabezan Fabián Vena, Roberto Carnaghi, Toni Lestingi y Elsa Berenguer, no escatima esfuerzos. En primer lugar, es capaz de interpretar todos los papeles de la obra con una ductilidad sorprendente, y cuando algún actor se embrolla en explicaciones, él le indica sencillamente: «no se justifique, hágalo». Este hombre tranquilo y paternal es el director artístico del Teatro Rustaveli, con sede en Tbilisi (Georgia), pero también ha montado obras en Alemania, Finlandia, Inglaterra, Rusia, Grecia, Israel y en muchos otros países. Internacionalmente se lo ubica junto a figuras tan prestigiosas como Patrice Chereau, Peter Stein, Ingmar Bergman y Peter Brook, y ha sido distinguido con premios como el International Chaplin Club Award o el Premio al mejor espectáculo shakespeareano (Inglaterra, 1980) y también como Artista del Pueblo en la ex Unión Soviética.
En 1987 vino por primera vez a Buenos Aires con el Rustaveli para presentar «El círculo de tiza caucasiano» de Bertolt Brecht y «Ricardo III» de Shakespeare, siempre en la sala mayor del San Martín. Tres años más tarde exhibió en la misma sala «La paz de Brest» de Mijaíl Shatrov a cargo de la compañía del Teatro Vajtángov de Moscú. De allí en más fue contratado para trabajar con diversos elencos argentinos: «Madre Coraje y sus hijos» (Teatro Cervantes), «Las visiones de Simone Machard» (Presidente Alvear) y «Shylock», su versión de «El mercader de Venecia», que estrenó en 1999, también en la Sala Martín Coronado. «La resistible ascensión de Arturo Ui» le demandó tres meses y medio de arduo trabajo, ya que la versión original duraba casi cuatro horas. «La obra es la misma, sólo hice algunos cortes» dice Sturua, pero lo cierto es que el producto final dura apenas dos horas. Sus puestas, en general, se caracterizan por su vitalidad, dinamismo y espíritu reflexivo; sin embargo el director se niega a hablar de ellas antes del estreno. «Ya la va a ver y va a entender todo», se ataja con una sonrisa beatífica. «Esta obra trata de la ascensión de un canalla o de un tirano, esos que aparecen en cualquier parte del mundo», explica Sturua. «Cada uno de ellos tiene su propio camino individual, pero comparten varios puntos en común. Por ejemplo, Stalin al inicio de su carrera también asaltaba bancos con el fin de reunir fondos para los comunistas. Y los comunistas, a su vez, también robabandinero a la gente rica, como Arturo Ui lo hace en la obra. Ese es el camino universal para cualquier tipo de tirano. Al poder siempre se llega utilizando caminos sucios.» Brecht escribió su «Arturo Ui» en 1941, durante su exilio en Finlandia. Es la historia apenas velada del ascenso al poder del nazismo en el año 1930 a través del circuito gangsteril que dominaba Chicago en los años '20. La pieza, en realidad, no ataca tanto a Hitler (representado como un gángster de poca monta que se apodera del comercio de vegetales) sino la connivencia de aquellos que podrían haber impedido su ascenso al poder y no lo hicieron.
Para Sturua, personajes como Arturo Ui puede haber en todas partes, pero aclara: «No sé si podemos comparar la realidad de un país con la de otro. Ustedes, por ejemplo, sólo tuvieron una dictadura, mientras que nosotros vivimos durante 80 años en dictadura.Yo nací bajo el régimen soviético, viví bajo ese sistema durante casi toda mi vida y puedo decir que la situación era horrible, pero ahora que soy ciudadano de la República de Georgia también me parece que sigue siendo una dictadura».
Su visión del futuro de la humanidad tampoco es justamente esperanzada. «Yo creo que si los gobiernos siguen actuando como hasta ahora, vamos a tener un nuevo Hitler en el futuro», dice el director. Y, al despedirse, lanza una oscura profecía: «Las grandes dictaduras de la historia fueron apenas ensayos del mal. El verdadero mal está por venir, entre tanto hay que hacer todo lo posible para disfrutar de la vida».
La música de «La resistible ascensión de Arturo Ui» es de Hans-Dieter Hosalla, la música incidental de Giya Kancheli, la iluminación de Alejandro Le Roux, el vestuario de Alicia Gumá y la escenografía de Norberto Laino. Entrevista de Patricia Espinosa
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