Se produjo una reacción en la rueda del viernes, de la que damos cuenta en el comentario que abre esta sección, pero conviene colocar el acento en lo que no se observa con frecuencia: la diversidad de repuntes que mostraron las líderes, apenas con alguna excepción, y no solamente dependiendo de la nave piloto. Junto con ello, un buen volumen operado -en los tres dígitos- y haciendo de tal rueda una reproducción de aquella de abril, donde se había podido ver un escenario similar.
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Prontamente disipado y retornando a la tan simple figura de un mercado transformado en vela, o en ancla, según resulte el destino de Tenaris.
Son, por ahora, ruedas para colocar en un marco y para que nuestra columna -una suerte de «libro de bitácora» de nuestra Bolsa- las deje asentadas como lo que son: excepciones a un esquema muy rígido, muy dependiente de un solo foco de resultados, restándole representatividad al mercado como conjunto, atándose al andar de un papel. Y no resulta tal esquema el objetivo de tener acciones-piloto, guías de mercado que se poseen en todas las Bolsas, sino que la utilidad de las que comandan están en crear tendencia, inducir direcciones al resto y hasta que se genere una corriente diversificada y no unitaria. Por ello, con todo lo útil que ha resultado, con lo que debe agradecerse al «unicato» ejercido por Tenaris -que vino salvando al conjunto casi en dos meses seguidos- lo deseable es que se instale un ambiente como el del viernes pasado: con naturales diferencias en la fuerza de las plazas, pero con un principio de armonía en cuanto a asumir una dirección. Por más que se precise un líder, o algunos más, pero no una acción que se convierta en rectora del destino del índice: por sí misma.
Hubo no una, muchas ruedas donde la imagen que dejaba la plaza general resultaba casi opuesta a lo que marcaban los indicadores ponderados. Porque resultaba lo hecho por Tenaris como enorme cobertura para una mayoría que iba en sentido opuesto. Queda por ver si podrá ser la presente una de las últimas notas, que deban realzar un aspecto que debe volver a ser norma y no excepción. O si es que ya desde ahora, en la nueva semana, no tenemos que volver a observar una vuelta al « unicato» y la desprolijidad y anarquía de rumbo del resto.
Notar que se mueven otras plazas con entusiasmo es lo que lleva a pensar en carteras que se van diversificando, asumiendo posiciones en rubros variados, buscando las mejores oportunidades. Es asistir a un verdadero desarrollo de un mercado accionario, donde no todo se reduce a un embudo fastidioso, monótono, desgastante en resumen.
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