23 de octubre 2003 - 00:00

De Israel, sensible historia familiar

De Israel, sensible historia familiar
«Abre tus alas» (« Knafayin Shvurot», Israel, 2002; habl. en hebreo). Dir.: N. Bergman. Int.: O. Silbersatz Banai, M. Maron, N. Gaviratz y otros.

Rodada en la moderna Haifa, en el corazón de una familia cuyos cinco integrantes parecen salidos de la clase media baja de cualquier parte del mundo, «Abre tus alas» es una emotiva fábula moderna sobre los efectos que puede tener, en un hogar, la permanente ausencia de una madre sobreempleada, viuda reciente, incapaz de prestarle la debida atención a sus hijos, sobre todo a los más pequeños.

El film del casi debutante Nir Bergman trasciende, con inteligencia, sinceridad y capacidad de observación, un guión cuyas líneas esenciales podrían no haberse diferenciado mucho de la usina de melodramas para televisión de Hollywood. El espectador no siente aquí, en cambio, el peso de la fórmula, y la historia fluye con una lógica que no es la del golpe de efecto sino la de una coherencia dramática más pudorosa, más atenuada. Su moral también es propia, sin los diálogos edificantes a lo Beverly Hills. La heroína a su pesar es Dafna, una enfermera-partera que se ve obligada a vivir más tiempo en el hospital donde trabaja que en su propia casa. El hijo mayor, joven adulto ya, se debate entre las amenazas cósmicas y su rechazo a la Universidad: vestido de ratón, prefiere repartir volantes publicitarios en el subte. La hija que le sigue en edad, Maya (coprotagonista del film), es una rockera que no logra superar la absurda muerte de su padre, picado por un insecto, de la que se siente culpable. Los dos menores serán, a partir de un accidente que se produce al promediar el drama, quienes de manera involuntaria replantearán desde cero las relaciones maltrechas en esa familia.

El director y guionista Nir Bergman, que pese a su escasa experiencia tras las cámaras demuestra una capacidad ejemplar en economía de relato (los primeros cinco minutos, en una película que ni llega a la hora y media, ya relataron todo lo que hace falta saber para entrar de lleno en la historia), también resuelve, con unos pocos planos, situaciones que a otros les demandaríanescenas. extensas y explícitas La mejor de todas (aunque hay varias) se plantea entre el rebelde hijo mayor y la limitada asesora psicológica de la Universidad: mediante un juego de asociación libre, arrojándose una pelota la una al otro, el joven describe su relación con el padre muerto, con su familia, con el trabajo y con su futuro, y de paso la descalifica brutal y limpiamente a su oponente.

M.Z.

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