"Decadencia" no cambia, el público sí

Espectáculos

"Cuando estrenamos 'Decadencia' en el San Martín, el público del teatro estaba acostumbrado a ver clásicos y obras más o menos comprometidas, pero ninguna con el nivel de obscenidad que presentaba ésta. Durante las primeras semanas alguna gente se iba de la sala gritando: 'Esto no es arte ni es nada'", relata Horacio Peña. A once años de su debut y cinco de su última, y menos polémica, reposición, el actor vuelve a protagonizar la pieza de Steven Berkoff en el ElKafka (Lambaré 866) junto a Ingrid Pelicori, su habitual partenaire. Ambos fueron dirigidos, como siempre, por Rubén Szuchmacher con quien integran una suerte de alianza artística que ha dado títulos como «Polvo eres», de Harold Pinter; «Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín», de Federico García Lorca; «La biblioteca de babel, sobre cuento de Jorge Luis Borges, y «Quartett» de Heiner Müller, estrenada el año pasado para celebrar la primera década de este trío creativo cuya reposición está prevista para marzo. «Decadencia» es la obra más lograda del actor y dramaturgo inglés Steven Berkoff (él mismo la dirigió en cine, en 1994, y la coprotagonizó junto a Joan Collins), pero al releerla hoy, se advierte que el tiempo transcurrido no atenuó su fuerte crítica social, ni el audaz lenguaje sexual que utilizan sus protagonistas. Hace once años, la pieza desató un escándalo en la Sala Cunnill Cabanellas. Pelicori, cuenta por ejemplo que una mujer atravesó indignada el espacio escénico para luego gritar desde la puerta: «¡Decadencia moral!». Después llegaron los premios y un creciente número de fans. «Yo siempre hago el chiste de que a esta obra no la vio mucha gente sino que poca gente la vio muchas veces», se sincera la actriz.

En la pieza cada uno de sus protagonistas debe desdoblarseen un par de opuestos para dar vida a un violento cuarteto: un matrimonio de la alta burguesía muy sofisticado, pero también cínico, voluptuoso y racista, y su respectivos amantes, dos representantes de la clase obrera, que sueñan con ocupar el lugar de los primeros.

Periodista: ¿Cambió mucho la lectura de esta obra en los últimos años?

Horacio Peña: Cuando la estrenamos en el 96, se escuchaba de una manera. En 2002, con el tema del corralito, los cacerolazos y el «que se vayan todos», la cosa tenía una una mayor carga ideológica. Hoy me parece que describe una realidad muy concreta...

Ingrid Pelicori: Aquellos efectos sociales que criticaba la obra se fueron agravando con el tiempo. Las revistas «de actualidad» prueban la fascinación que genera en la gente el despliegue de lujo y de placer de los «ricos y famosos». Es un juego perverso, pagar para ver como disfrutan otros. De eso habla la obra, entre otras cosas. También tiene muchos otros valores: un lenguaje muy trabajado, una impronta shakespeariana, un juego teatral muy atractivo y una cantidad de temas inagotable.

P.: ¿La hacen exactamente igual que hace once años?

I.P.: Básicamente sí. Curiosamente, gente que ya había vistola obra anteriormente, nos preguntó ¿ustedes le agregaron cosas nuevas? No le agregamos nada, les contesté, ustedes escuchan otra cosa.

P.: Cuando se armó el «trío» con Szuchmacher, ambos integraban el elenco estable del San Martín hasta su disolución en 1990...

H.P.: No fue algo premeditado, nadie dijo armemos algo nosotros tres, y además cada uno conservó la libertad de trabajar en otro lado . Yo, por ejemplo, integro el elenco de «Un enemigo del pueblo», que Sergio Renán estrenará en el San Martín, en el mes de abril). No hay una atadura que no sea la del placer de laburar juntos, siempre a la búsqueda de un material que nos presente dificultades, que no sepamos a priori cómo se hace.

P.: ¿Están trabajando en algún nuevo proyecto los tres?

I.P.: Sí. Estamos investigando sobre «Otelo», junto con el dramaturgo Marcelo Bertuccio. Pero no vamos a representar la obra de Shakespeare porque sólo somos dos. Trabajamos a partir del hecho de que en «Otelo» todo ocurre a través de relatos. En pocas palabras, es un trabajo sobre la construcción de la información.

Entrevista de Patricia Espinosa

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