16 de enero 2001 - 00:00
Divierte el retrato de unos perdedores
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Y los cuatro fracasados que recalan en «Ñuyor» con la esperanza de triunfar como «latin lovers» se van descubriendo en el transcurso de la acción y despiertan más piedad que antipatía. Pródigo en gags desopilantes, el espectáculo es divertidísimo, pero contiene una parte de crítica que, aunque teñida de ternura, conserva filosas aristas. personajes, ilusionados por el éxito que «Tango Argentino» obtuvo entre los «yonis» (como ellos llaman a los americanos), se largan a probar fortuna en un cabaret de mala muerte.
Las confesiones adquieren, por momentos, caracteres casi angustiosos, porque en el trayecto han debido soportar humillaciones que los han degradado. Pero, con el recuerdo de «Carlitos» en la mente, crean un último número, y se disponen a probar suerte reemplazando a las «Rubias de New York», por los cuatro «morochos» que menciona el título.
Es un placer seguir una trama rica en hallazgos (por ejemplo, el de la orquesta en la que los intérpretes ejecutan con instrumentos inexistentes, entre otros). El espectáculo no tiene recur-sos obvios y es sorprendentemente creativo y original. Párrafo aparte merece La Casona del Teatro, un lugar decorado con refinado gusto, cómodo y acogedor.




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