8 de junio 2005 - 00:00

Divierte por sus actrices

El duelo actoral que entablan Alicia Muxo y Vivian El Jaberhace ganar brillo a una pieza que, gracias a ellas, recuerdaa las agradables comedias blancas del viejo cine argentino.
El duelo actoral que entablan Alicia Muxo y Vivian El Jaber hace ganar brillo a una pieza que, gracias a ellas, recuerda a las agradables comedias blancas del viejo cine argentino.
«El cuento del violín». Libro y Dir.: G. Cerana. Int.: J.I. Tambutti,A. Muxo, V. El Jaber, F. Armani, M. Andrenacci. Mús. orig.: G. Goldman. Esc. y Vest.: V. Lavenia. Ilum.: J. Casielles. (Abasto Social Club.)

El ambiente de pueblo, las internas familiares y una pequeña intriga que deriva en una melancólica historia de amor son los ejes principales de «El cuento del violín», último trabajo de Gastón Cerana (también autor y director del «El señor Martín»).

Tal como lo sugiere el título, todo gira en torno a un violín Stradivarius, único tesoro de una familia venida a menos. Dos primas -Bruna y Eduarda- se lo disputan por distintas razones, impidiendo que Paula, su sobrina huérfana, pueda tocarlo y tomar clases con él tal como lo desea desde hace mucho tiempo.

Este pintoresco grupo familiar también incluye a Domingo, el atontado hermano de Eduarda (notable interpretación de Fernando Armani) una especie de niño grande capaz de sacar de quicio a las temperamentales mujeres de la familia. La llegada de un joven profesor de música (José Ignacio Tambutti) alienta la rebeldía de Paula (Maida Andrenacci), mientras el resto de sus parientes intriga y confabula con más torpeza que astucia.

La pieza tiene una estructura narrativa que hace innecesarias las intervenciones del profesor que en varios momentos (y fuera de la escena) comenta estos hechos como si ya formaran parte de su pasado. Tampoco satisfacen las interpretaciones musicales de Tambutti (en piano y violín) y de Andrenacci (piano), pero con un poco de tolerancia podrían considerarse meras licencias dramáticas. Si bien, los dos jóvenes actores están muy lejos de alcanzar el nivel de expresividad de sus colegas más experimentados, al menos no desentonan con el clima de delirante costumbrismo que campea en la obra.

Como era de esperar, teniendo en cuenta los antecendentes de ambas actrices, la pieza gana brillo gracias al divertido duelo actoral que entablan Alicia Muxo y Vivian El Jaber (la cena de Navidad resulta muy cómica con sus intervenciones).

«El cuento del violín»
recuerda a esas gratas comedias blancas del viejo cine argentino, que sin demasiadas pretensiones entretienen, hacen reír y hasta transmiten una discreta cuota de ternura.

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