13 de septiembre 2004 - 00:00
Drama anticipatorio y talibanes de fondo
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Marta Lubos: «Kushner escribió esta obra en 1998, antes de la caída de las torres y el régimen talibán. Después le hizo una primera modificación en 2001 y otra en abril de este año».
«En casa/En Kabul» es uno de los títulos más ambiciosos del dramaturgo norteamericano desde su célebre y multipremiada «Angeles en América: una fantasía gay sobre temas nacionales». En este caso, su mirada crítica apunta a desentrañar la conflictiva relación entre Afganistán y las potencias de Occidente, criticando por igual los excesos del régimen talibán y la profunda crisis de valores que hace estragos en el primer mundo. Para radicalizar aún más su postura, el autor incluyó textos en dari y en pastún, que en la presente versión contarán con subtitulado electrónico.Completan el elenco Laura Novoa, Alberto Segado, Horacio Peña, Claudio Tolcachir, Ricardo Merkin, Pablo Razuk, Sergio Oviedo y Norberto Trujillo.
Periodista: ¿Cómo fueron las etapas en el tiempo de esta obra premonitoria?
Marta Lubos: Kushner la escribió en 1998, y después le hizo una primera modificación en 2001 y otra en abril de este año. Es un texto muy complejo porque incluye diferentes puntos de vista, y uno se termina preguntando dónde está la verdad, porque lo bueno es que, siendo teatro político, no lo parece.
P.: ¿Cómo se desarrolla?
M.L.: La obra empieza con el monólogo de una inglesa, una mujer de su casa que ama los libros, y que lee con interés una vieja guía turística de Afganistán, país que la atrae por su exotismo y lejanía. Ella tiene serios problemas de comunicación con su esposo y su hija, así que prefiere sumergirse en ese otro mundo. Ya en el segundo acto, el marido y la hija aparecen en Kabul buscando a esta mujer que desapareció sin dejar rastros. Primero les dicen que la mató un grupo de fanáticos, aunque luego parece que se enamoró de un hombre poderoso y se va a hacer musulmana. Todo es muy confuso y caótico.
• Personaje
M.L.: Así es, Mahala, a quien el marido abandonó supuestamente para casarse con la inglesa. Mahala es una mujer muy culta y solidaria y que conoció una vida mejor, no puede aceptar la situación a la que han quedado reducidas las mujeres. Se les prohibe estudiar, trabajar, salir a la calle solas. Cerraron la biblioteca en la que trabajaba Mahala y eso la enloquece. Ella dice uno de los textos más premonitorios de la obra. Para mí fue muy fácil entrar en este personaje porque comparto sus necesidades y su posición frente a tanto abuso.
P.: Kushner se muestra duro con la posición de Estados Unidos y Gran Bretaña, pero tampoco escatima críticas para el régimen talibán.
M.L.: Acá no se salva nadie. Hay críticas para todos. Se habla de la intervención de Estados Unidos y de su interés en hacer pasar un gasoducto por la zona, del colonialismo británico y de la ferocidad de los talibanes, que a la vez fueron quienes pelearon en la resistencia contra la invasión rusa.
P.: ¿Qué sentido tiene que los actores se esfuercen en dominar pastún y dari cuando finalmente sus parlamentos irán traducidos?
M.L.: Lo pide el autor, y yo creo que ese recurso subraya el clima de misterio y la angustiante falta de comprensión que mediatiza todos estas relaciones. El efecto es el de lograr un espacio amenazador, que nos excluya. Costó mucho encontrar a alguien que nos enseñara dari, hasta que finalmente apareció una chica que es hija de iraníes. En cambio, el pastún lo aprendimos con las grabaciones que registró Jorge Lavelli cuando estrenó la obra en Francia. El trabajó con actores afganos.
P.: Usted acaba de estrenar una versión de «Tres hermanas» donde los papeles están invertidos.
M.L.: Sí y con ella estrenamos una nueva sala en «El camarín de las musas». Daniel Veronese adaptó y dirige la obra desde la decisión de que los papeles femeninos quedaran en manos de actores, y viceversa. Al principio fue un poco extraño, porque uno tiene internalizados a los personajes de Chejov. Pero el resultado es hermoso y en realidad todos sentimos que tanto hombres como mujeres padecemos de los mismos conflictos.
P.: ¿Cómo va a hacer para cubrir las dos obras?
M.L.: Y, salgo volando del Teatro San Martín, rogando que el público no se vaya antes de que yo llegue.
Entrevista de Patricia Espinosa




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