13 de agosto 2001 - 00:00

Duro drama halló actriz ideal

La mujer en el auto.
"La mujer en el auto".
Félix Mitterer (1948) es uno de los dramaturgos de lengua alemana más populares en Europa, aunque también ha escrito varias obras en el dialecto de su región -el Tirol austríaco-, seguramente con la intención de reivindicar sus humildes ancestros campesinos. Su visión de la sociedad austríaca es tan crítica y despiadada como la de Thomas Bernhard, sólo que Mitterer recurre a personajes bastante más simples y con una fuerte problemática social, al punto que su obra «La mujer en el auto» está inspirada en un hecho verídico.

La protagonista es una anciana que, debido a una tramoya judicial, ha sido desalojada de su vivienda por su hijo mayor en clara connivencia con un funcionario público. Aunque lleva todas las de perder, la mujer decide resistir frente a la que era su casa, dentro del auto de su hijo menor. Allí pasará todo un invierno soportando temperaturas de 18 grados bajo cero.

Los hechos son expuestos con notable objetividad por el autor, sin descuidar en ningún momento las oscuras motivaciones que mueven a cada uno de los protagonistas. Emma Lamprecht es, sin duda, una víctima del sistema, pero también alguien que por terquedad y orgullo acelera su propia destrucción.

«La casa soy yo» afirma esta mujer obsesionada que, al no admitir otro criterio que el suyo, dispara la furia de su hijo mayor, un individuo tan fuerte y obstinado como ella. El quiere quedarse con la casa para demolerla, pero las razones de tanto odio -no muy diferentes de las que esgrimiría Orestes ante Clitemnestra-recién se conocerán sobre el final. Entretanto, Emma inicia una huelga de hambre, alentada por su hijo menor que ve en ella un modelo de mártir que lo subyuga.

La obra mantiene un interesante equilibrio entre el plano familiar y público, y muestra cómo el racismo y la xenofobia han echado raíces aun entre los sectores más marginales. A la conflictiva interna de esta familia se suman las críticas a la burocracia judicial, la corrupción política y la indiferencia del ciudadano común para quien sólo es importante aquello que aparece en televisión.

La puesta de Teresa Sarrail acompaña la lectura de la obra sin mayores contratiempos, a excepción del flashback final, innecesariamente empastado con grabaciones en off. «La mujer en el auto» es un auténtico drama de nuestro tiempo y, además, encuentra en Ana María Castel a una intérprete de excepción.

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