30 de marzo 2000 - 00:00

"ECOS MORTALES"

N o confundir: está la señalable comedia social de Ken Loach «Como caídos del cielo», está la otra comedia, algo amarga, del peruano Francisco Lombardi, «Caídos del cielo», y está la que ahora se estrena, y que también es comedia, pero romántica. Por lo que parece, tanta gente se cae que conviene mirar para arriba antes de cruzar la calle. Respecto de esta película, quien la mire pasará un rato amable.
Producción de Andy García, para lucimiento de Andy García ante las admiradoras de Andy García, su historia describe las andanzas de un pícaro revendedor de entradas, tratando de seducir a una aplicada estudiante de cocina, mientras enfrenta a un nuevo competidor, y espera hacerse la América con la visita del Papa a Nueva York. Vale decir, el hombre retoma uno de sus personajes más gancheros, el del tipo entrador, simpático, indisciplinado pero de buen corazón, y con bastante demagogia se mete a su público en el bolsillo.

 Añadidos

Pero hay algo más. Ese algo más significa en primer término la presencia de la tierna Andie Mac Dowell, y, en segundo término, la calle, casi como otro protagonista. La mujer es la contrafigura adecuada para reencauzar la vida del pícaro, por el simple camino del corazón. La calle es el entorno que lo moldea, lo protege, y también lo amenaza. Inteligentemente, varias escenas del film han sido tomadas desde lejos, a veces con cámara oculta, objetivos medianamente largos, y luz natural. Eso da una buena impresión de naturalidad, hace más livianos algunos lugares comunes del relato y también aporta cierto interés casi turístico, ya que las reventas se hacen en los alrededores de lugares como el Madison Square Garden, el Metropolitan, y otros sitios convocantes.
Dato al margen: la obra significa, además, la presentación de la productora CineSon, de
García y asociados, cuyo siguiente paso fue el documental «Cachao, como su ritmo no hay dos», dirigida por... Andy García.

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