9 de noviembre 2000 - 00:00

Edipo griego, mejor narrado que actuado

Edipo griego, mejor narrado que actuado

La tragedia griega nacióde   un canto sacrificial.Misteriosa, torrencial, oscura, buscó a través del horror provocar en elpúblico una catarsis liberadora. Sus protagonistas son empujados a su destinopor la pasión, y pagan sus excesos. Ellos mismos son víctimas que se ofrecenpara purgar con su sufrimiento los pecados de todos.

Tal el caso de Edipoen «Edipo rey» de Sófocles: su soberbia y su violencia loarrastran a sucumbir al oráculo que lo señaló como asesino de su padre y esposode su madre, y a pronunciar palabras que finalmente sustentarán su condena. Suorgullo lo llevó a ignorar las advertencias de Creón, y a insultar a Tiresias,el adivino. «No sólo tus ojos están ciegos -le dice-sino también tusoídos y tu alma.» Tal es la ceguera de Edipo que no se detiene ni auncuando el adivino le advierte: «Me reprochas ser ciego. Te digo que tú ves,pero no sabes la desdicha en que te encuentras, ni el lugar en que vives, nicon quién cohabitas. Tú, que hoy ves, estarás rodeado de tinieblas. En este díatendrás linaje y muerte».

La tragedia estácargada de suspenso. En su transcurso, Edipo se descubrirá a sí mismo y secondenará a pagar este conocimiento con la ceguera que él mismo se inflige. Elcoro de magnates tebanos que lo acompaña quiere a su rey, que los ha salvado dela peste y ha gobernado con justicia. Como otro personaje, participa de laagonía del protagonista y al final se lamenta de su suerte: «Nadie afirmeque un hombre ha sido feliz hasta que no haya llegado el último día de su vida».

El Teatro Nacional deGrecia, transformado en organismo estatal desde 1930, tiene por objetivomantener la antigua tragedia, incorporando elementos que la actualicen. En lapuesta de Vassilis Papavassiliou, el coro es un simple comentador,reforzado por maniquíes que entorpecen el ritmo y ocultan por momentos lavisión. La escenografía y el vestuario de Yorgas Ziakas carecen desugestión. Las zapatillas y los borceguíes que marcan las diferencias de rangoproducen una sensación de extrañamiento. Sensación que se ve reforzada por unamarcación que obliga a los actores a decir sus parlamentos de cara al público,aun en momentos de enfrentamiento.

El carácter casifarsesco impreso al mensajero debilita la intensidad de la escena en la queéste devela a Edipo algunas partes de la oscura historia anterior a sullegada. Aunque poseedor de una impecable técnica, el elenco (en el que sedestacan Grigoris Valtinos y Stefanos Kyriakidis) se inclina poruna declamación uniforme que no refleja el horror que poco a poco se vainstalando en la escena.

Una indiscutiblecorrección predomina sobre la oscuridad y el caos en el que gradualmente se vansumando los personajes; el horror, más que vivido, está impecablemente narrado.Teniendo en cuenta que uno de los objetivos del organismo es cumplir unafunción pedagógica, es digno de encomio el esfuerzo realizado por el InstitutoGriego de Cultura, la Embajada de Grecia y la Federación Panhelénica, quehicieron posible la presentación de esta embajada cultural.

 

«Edipo rey», deSófocles. Dir.: V. Papavassiliou. Esc. y vest.:Y.Ziakas. Int.:

G. Valtinos, M.Stalakisy elenco (Teatro Nacional Cervantes. Func. hoy, 21; mañana, 15 y 21.)

 

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