4 de noviembre 2005 - 00:00

El amor más allá de la ley

El amor más allá de la ley
Un hombre espera, junto al quirófano, la posible muerte de su hija adolescente. Ese hombre es cirujano, trabaja en esa clínica pero no se siente capaz de intervenir en la operación; sabe, por supuesto, que las chances de sobrevida después de ese accidente en moto son mínimas. La idea de esa muerte no encuentra espacio en su imaginación. La muerte es un escándalo, escribió alguna vez Cortázar, y esa es la noción que sigue este excelente film dirigido y protagonizado por Sergio Castellitto, sin duda una de las dos o tres mejores películas que se vieron este año y que ahora recupera el DVD.

Esa escena inicial, sobre la que la historia vuelve una y otra vez en el más irreversible de los tiempos, el real, funciona como un angustioso «aleph» a través del cual se desenvuelve, en violentos retazos de memoria (dimensión que también admite, como ocurre aquí, la deformación de lo imaginario), la vida entera del médico. Y, en especial, la crónica de otro escándalo, el que años atrás, cuando todavía no era padre, lo unió a una mujer de la que se enamoró de manera irresponsable.

Esta es la historia de un amor loco que transmite, con inhabitual intensidad, lo que están viviendo y sufriendo sus acorralados personajes. Aquí el amor también es un escándalo porque asume su aspecto más bestial e ilegal: de otro modo no podría ocurrir que un médicode prestigio, racional, culto y socialmente calificado, se descubriera una tarde de calor, casi como por accidente, abusando de una mujer pobre y casi analfabeta, que en una circunstancia trivial se ofreció a ayudarlo.

Descollante Penélope Cruz en el papel de esta mujer, llamada Italia, cuya pasividad y entrega no pueden ser peores amenazas para la libertad de Timoteo, el cirujano, quien siente repugnancia por lo que hizo, más tarde piedad por ella y, poco a poco, una pasión capaz de poner en riesgo no sólo su pacífico matrimonio y su carrera sino su propia integridad. Seguramente, a Anna Magnani no le habría disgustado interpretar a esta Italia.

Marcelo Zapata

Dejá tu comentario

Te puede interesar