15 de abril 2008 - 00:00

El baladismo de Bryan Adams conformó a fans

Como siempre más (y mejor) intérprete de baladas que rocker, Bryan Adams actuó frente a una multitud de fieles que colmaron el Luna Park y cantaron todas sus canciones en perfecto inglés.
Como siempre más (y mejor) intérprete de baladas que rocker, Bryan Adams actuó frente a una multitud de fieles que colmaron el Luna Park y cantaron todas sus canciones en perfecto inglés.
Presentación de «11». Bryan Adams (voz, guitarra). Con K. Scott (guitarra), D. Taylor (bajo), T. Mandel ( teclados) y M. Curry (batería). (Luna Park, 12 y 13 de abril.)

Bryan Adams parece más un cantante de protesta a la vieja usanza que un líder rockero. Sube al escenario vestido con camisa negra, jeans clásicos y borceguíes. Lo mismo puede decirse de los cuatro integrantes de su banda, hombres maduros, siempre en el límite entre el rock y el pop, que nunca pierden la compostura, ni siquiera cuando intentan movimientos rockeros y corridas por el escenario que parecen meticulosamente ensayados.

Músico curioso, gran compositor especialmente de baladas, el canadiense volvió a la Argentina a presentar su nuevo disco «11», un año después de su anterior visita (y a muchos años de su actuación como telonero de David Bowie en Vélez). Adams sostiene su concierto en las canciones. Los instrumentos -una formación de pop-rock clásica que tiene al guitarrista Keith Scott como pilar- marcan ritmos y contramelodías sin salirse de la raya. El líder se mueve como pez en el agua frente a una multitud que prácticamente colmó el Luna Park en la noche del debut y que conoce perfectamente todos sus temas y los corea en perfecto inglés.

Y el artista cumple con su cometido. Repasa títulos conocidos e introduce algunas de las piezas de su flamante álbum. Pero, por cierto, el mayor entusiasmo llega con hits de su discografía, como «Please, Forgive Me» -que hizo estupendamente sólo con su guitarra-, «Somebody», «Let's Make a Night to Remember», «Back to You», el festejado «Summer of '69", «Have you ever Really Loved a Woman?», «Straight from the Herat» o el muy difundido «Everything I do, I do it for you».

Pocas sorpresas para un show que repitió mucho de lo hecho el año pasado en el mismo escenario. Pero se mantiene la vigencia de un cantautor que sabe mucho del oficio y que tiene en las baladas -aunque él siga sintiéndose un rocker- su punto más atractivo.

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