Dylan Walsh y Julian McMahon protagonizan "Nip/Tuck", una serie que generó protestas (pero también rating) en los EE.UU.
Implantes de senos con heroína, un narcotraficante pedófilo que se cambia el rostro mediante el lifting, un chico de 16 años que se autocircuncida por cuestiones de higiene, una madre que quiere operarse para parecerse a su hija de trece años y una mujer esquizofrénica que desea múltiples cirugías plásticas son algunos de los casos que aparecen en la serie «Nip/ Tuck», que estrena el canal «Fox» el martes 17 a las 22.
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En los EE.UU., la serie ha revolucionado a la comunidad de cirujanos plásticos y a las asociaciones de padres, que se movilizaron en su contra criticando la crudeza de la serie. Sin embargo, siguió en el aire por los fallos a favor de la libertad de expresión y las protestas de miles de televidentes en Internet. Más aun, ahora se está estrenando su segunda temporada en ese país. Desde la ficción, «Nip/ Tuck» se suma al auge de realities de cirugías estilo «Extreme makeover», «I Want a Famous Face» o «The Swan», donde los participantes compiten para someterse a plásticas estéticas. Los fuertes cuestionamientos de la Comunidad Médica de Cirugía Estética de Estados Unidos apuntaron a que estos programas construían representaciones inapropiadas y sensacionalistas de la práctica de la medicina. La serie transcurre en la clínica de dos exitosos cirujanos, uno inescrupuloso y otro con dilemas éticos que lo atormentan junto con su crisis de los 40 años. En el primer capítulo se verá una sucesión de acontecimientos abrumadores que podrán ser criticados por su costado «políticamente correcto», pero tendrán en vilo al espectador: el cirujano «amoral» aceptará como paciente a un narcotraficante pedófilo, asistirá a una mansión para aplicar inyecciones de botox, sufrirá amenazas por vincularse con mafiosos, y hasta seducirá a la mujer de su socio a la que ofrecerá estudiarle los senos para ayudarla a decidir si necesitan un retoque. En tanto, el cirujano «bueno» intentará comprender por qué su hijo quiere circuncidarse, realizará una liposucción, renunciará a su clínica y finalmente volverá.
La maratón de cirugías por TV surgió en ABC con «Extreme Makeover» (maquillaje extremo) donde los participantes se sometieron, frente a las cámaras, a operaciones de narices, senos, panzas y ojos. La primera transmisión por ABC en 2002 superó los 13 millones de espectadores en Estados Unidos e inauguró el nuevo capítulo en la era de los realities: el de los cambios de look vía bisturí.
Las concursantes/pacientes siempre se mostraron agradecidas. Una de ellas reveló que su transformación había incluido levantamiento de cejas, rinoplastia, liposucción en la papada, cirugía láser en los ojos, tratamiento odontológico, abdominoplastia, levantamiento de cola y liposucción en las extremidades, lo que le hubiera costado más de 40 mil dólares. MTV fue el segundo en lanzar esta clase de realities con «I Want a Famous Face», («Quiero una cara famosa») que prometía a concursantes rostros parecidos a los de Brad Pitt o Britney Spears si aceptaban someterse a operaciones ante las cámaras.
Finalmente, apareció en Fox «The Swan», que seguía la misma lógica de operaciones, pero con la diferencia de que las participantes también competían entre sí en un concurso de belleza. Las críticas a este último fueron desde el elemento competitivo hasta la presión frente a cámaras en etapas posoperatorias, donde los pacientes se sienten deprimidos y doloridos, lo que se complementó con un clima festivo y hasta circense creado por los productores.
Claro, las pacientes que se seleccionan, surgidas de minuciosos castings, resultan las mejores para recibir una transformación extrema debido a que tienen el tipo de rasgos físicos para el éxito: por caso, sólo se muestra una liposucción frente a las cámaras en alguien con una piel buena y elástica. Si bien los formatos más extremos de « reality shows» en el mundo decaen en niveles de rating, la « telerrealidad» generó entre setiembre de 2003 y abril de 2004, 1501 nuevos programas -un aumento de 20 por ciento con respecto al período anterior-según un estudio de Eurodata TV de Francia. Por suerte, eso no se refleja en la Argentina.
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