2 de agosto 2006 - 00:00
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Leopoldo Federico y un renacimiento que él estima inesperado: «Cuando tocaba con Julio Sosa yo no era consciente de su grandeza; empecé a percibirla cuando tuvo aquel desgraciado accidente y todo el mundo me preguntaba por él».
P.: Más allá de la popularidad, muchos consideran a Sosa como un cantor sin sutilezas, en las antípodas de Astor Piazzolla, con quien también actuó usted. ¿Cómo han convivido en usted estas dos maneras tan diferentes de hacer tango?
L.F.: Piazzolla es un punto aparte en la historia del tango. Haber tocado con él fue un placer y haber integrado aquel Octeto es un orgullo profesional. Tocar con Astor ha sido siempre una chapa muy importante para cualquier músico; era sacar carnet de profesional, aún para muchos que lo criticaban. Y respondiendo a su pregunta, no veo contradicciones. Yo he tocado con Sosa, con Piazzolla y con muchos otros; y he podido compartir las diferentes experiencias con mucho gusto.
P.: Desde este lugar de prócer del tango que le ha sido otorgado en los últimos años, ¿cómo ve la realidad actual del género?
L.F.: Veo que hay una crisis. Existe una gran cantidad de músicos nuevos, muy buenos. Podría nombrar a Nicolás Ledesma, Pablo Agri, Cristian Zárate, Adrián Bertero, Andrés Linetzky, Julio Pane, Pablo Mainetti, Walter Ríos, Horacio Romo, Federico Pereiro, y seguramente que estoy olvidándome de muchísimos otros. Pero lo que veo al mismo tiempo es que muchos no saben para dónde ir. Hoy los músicos se debaten entre las imitaciones y las búsquedas, pero de algún modo siempre seguimos escuchando a las orquestas de los años '40, o aun anteriores, o a los herederos de Piazzolla. Me parece que la crisis, más que en el terreno de los intérpretes -que, como le digo, hay muchos buenísimosestá en la composición y en la renovación de estilos. A lo mejor hay obras que no se ven, que están en el cajón de los músicos, y sé que no es fácil dejar de hacer los clásicos. Pero igualmente, todavía no veo que los jóvenes estén encontrando nuevos caminos.
P.: ¿No le parece que el tango electrónico puede ser un camino para salir de lo conocido?
L.F.: Eso no conduce a nada. Quizá sea bueno comercialmente, pero ahí no hay melodía, ni creatividad de temas nuevos. Me parece que el tango electrónico, en relación a lo que estamos hablando, no resiste el análisis.
P.: Con tanto trabajo como músico que le ha surgido en los últimos tiempos, ¿cómo lleva adelante su tarea como presidente de la Asociación Argentina de Intérpretes?
L.F.: Lo del trabajo en la AADI es algo que me apasiona; y la verdad es que cuando empecé a meterme en esto no tenía tantos compromisos musicales como ahora. Pero igualmente, aunque a veces me vuelvo un poco loco, sigo adelante. Estoy empecinado desde hace años en lograr la ley del intérprete, para que tengamos el mismo reconocimiento que tienen los autores y los compositores. Siento que estamos cerca de lograrlo con este gobierno, pero es importante que tengamos el apoyo de todos los intérpretes, sobre todo de los más conocidos, para que todos entiendan la importancia de esta ley.
Entrevista de Ricardo Salton

