8 de marzo 2007 - 00:00

"El culto siniestro"

Nicolas Cage protagoniza «El culto siniestro», enigmáticahistoria que resultará original a quien no haya visto lasuperior primera versión de 1973, con Christopher Lee yBritt Ekland.
Nicolas Cage protagoniza «El culto siniestro», enigmática historia que resultará original a quien no haya visto la superior primera versión de 1973, con Christopher Lee y Britt Ekland.
«El culto siniestro» («The Wicker Man», Alemania-EE.UU., habl. en inglés) Dir.: N. LaBute. Int.: N. Cage, E. Burstyn, K. Beahan, F. Conroy, M. Parker, L. Sobieski, D. Delano.

La única ventaja que puede tener una remake del film de culto «El hombre de mimbre» es que esta extraña producción inglesa de 1973 no está fácilmente disponible en ninguna parte. Sin embargo quien haya visto el film adaptado por Anthony Sheffer sobre su propia novela, con un elenco que incluye a Christopher Lee, Britt Ekland, Ingrid Pitt, Diane Cilento y Lindsay Kemp seguramente no tendrá ninguna ansiedad por ver una versión hollywoodense protagonizada por Nicolas Cage. En todo caso, el film es digno y puede resultar especialmente original para la gran mayoría del público que no tiene ni noticia de la anterior.

Por eso, olvidando el precedente, esta nueva versión del relato sobre una sociedad pagana, que realiza rituales y sacrificios, funciona razonablemente bien desde el potente prólogoen el que el policía protagónico es testigode un accidente lleno de detalles enigmáticos. Mientras se le pasa el shock, recibe un pedido de ayuda de su antigua prometida, de la que no sabía nada desde que lo abandonó miserablemente años atrás. La mujer vive en una isla en el quinto infierno, y ha perdido a una hija de la que él nada sabía. A pesar de lo que indica el sentido común, y de los consejos en contra de todos sus colegas, el protagonista parte hacia la isla Summer, un sitio privado adonde es prácticamente imposible llegar, y que no lo recibe nada bien desde el mismo instante de su arribo.

El guionista y director Neil LaBute le da buen ritmo a una trama llena de misterios y apuntes surrealistas y siniestros sobre esta sociedad que directamente tiende a negar la existencia de la niña perdida. La música de Angelo Badalamenti y las impactantes imágenes que utilizan con eficacia e imaginación el formato de pantalla ancha, ayuda a mantener el interés. El clímax visual en el desenlace justifica por sí solo la visión del film, pese a que justamente en esta parte, quien conozca el original y el fan del género no serán sorprendidos por ninguna revelación.

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