25 de junio 2003 - 00:00

El desamor en clave medieval

El desamor en clave medieval
Manuel Vázquez Montalbán «Erec y Enide» (Barcelona, Areté, 2002. 268 págs.)

I nspirado en la novela medieval del mismo título, Manuel Vázquez Montalbán trasladó el espíritu de esta leyenda (perteneciente al ciclo del Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda) a los conflictos y valores de la sociedad actual. El texto de Chrétien de Troyes, escrito en 1170, narra la historia de dos jóvenes amantes que enfrentan distintas aventuras luego de haberse unido en matrimonio. Esto implica una clara reivindicación de la «pasión conyugal» frente al canon del amor cortés que rendía culto a la mujer inaccesible (generalmente casada con otro). Vázquez Montalbán pone en boca del catedrático Julio Matasanz un actualizada exégesis de la novela de Chrétien de Troyes, que este brillante profesor de 71 años expone ante sus colegas al recibir el premio más importante de su carrera. También será el mismo Julio el encargado de confesar su creciente temor a la vejez y a la soledad, a los que suma un matrimonio, casi por conveniencia, y una relación en paralelo (con una colega británica) que llega a su fin en medio de la decrepitud física de los amantes. Su testimonio se complementa con el de su elegante esposa, Madrona Mistral de Pamies, dama de la aristocracia catalana, de muy buen corazón, pero intelectualmente mediocre y limitada a los intereses de su clase.

•Aventuras

El autor dedica un tercio de su novela a este personaje, cuya banalidad y convencionalismos afecta en cierta medida la calidad literaria de la narración. Entre medio de estos dos discursos y apostando de lleno a la novela de aventuras, surge el relato, en tercera persona, de las terribles peripecias sufridas por Pedro (hijo adoptivo de Julio y Madrona) y su valiente mujer, en la selva guatemalteca. Ambos son miembros activos de la ONG «médicos sin fronteras» y su lucha por sobrevivir a distintos enemigos (ladrones, guerrilleros y paramilitares) los convierten en la réplica actual de «Erec y Enide». Al igual que los dos héroes medievales encuentran razones para seguir amándose en medio de la aventura, sólo que su objetivo es proveer de ayuda humanitaria al tercer mundo.

A través de esta novela, Vázquez Montalbán habla del desamor y del profundo egoísmo que parece regir nuestro tiempo. Y mientras se pregunta acerca del valor de ciertas utopías o de la necesidad de refugiarse en la cultura para defenderse de la realidad, descubre que todavía existen héroes y son aquéllos que sacrifican su vida privada para paliar el dolor ajeno. La novela se lee de un tirón, salvo en los pasajes dedicados al análisis erudito de «Erec y Enide». El creador del primer detective sibarita, Pepe Carvalho, sabe cómo entretener a sus lectores aún cuando algunos de sus personajes no inviten precisamente a una gran identificación.

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