Cambia de tónica el Festival de Cine de Tandil. Desde este año, deja de ser un grato encuentro informativo, y se transforma en competitivo, acaso como un modo de reforzar su atracción. Cabe entender, sin embargo, que así como estaba también era atractivo, y hasta instructivo: si hasta es probable que el reciente secuestro de un potrillo por esa zona, haya sido inspirado en un episodio de «Los chantas», película de Martínez Suárez que acababa de darse en retrospectiva.
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Como sea, ahora se ha instituido el premio Centinela, para los mejores cortos y largos nacionales que se presenten, y su primera edición será del 11 al 17 de octubre, beneficiada por el feriado del 12. Envolviendo la semana, habrá también algunas secciones informativas, exposiciones de fotos y afiches, y una retrospectiva bastante completa del noticiero «Sucesos Argentinos», acaso con la presencia de uno de sus principales camarógrafos, Tadeo Bortnowski.
Con probabilidades de convertirse en un pequeño equivalente del festival de Gramado (localidad serrana donde se pulsa la marcha del cine brasileño), Tandil entra también en competencia con otros encuentros nacionales, como los del Pergamino y Rosario, y precalienta el de Pinamar, que ha de hacerse en diciembre con todas las cintas nacionales que hayan ganado algo a lo largo del año. Lo que ahora estaría bueno, es que también resucite el Festival de Operas Primas de Bariloche, que tuvo su auge en los '80, y debió interrumpirse por falta de material a comienzos de los '90.
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