4 de mayo 2000 - 00:00

"EL MUNDO DE ANDY"

E n la Argentina, al actor cómico Andy Kaufmann se lo conoció por la serie «Taxi», de la que participó durante varias temporadas. En los EE.UU. su fama más vasta se remonta a la misma tradición que une a talentos tan diferentes como Lenny Bruce y Woody Allen: el «stand up comedian», o monologuista de show nocturno. Pero, contrariamente a los citados, en Kaufmann (al menos para un observador extranjero) es más fácil detectar la diferencia que el talento.
El estilo Kaufmann consistía en mover a risa a partir de lo malo, lo torpe o lo tímido, particularidades que quizá no hayan sido, necesariamente, producto de una decisión artística, pero que sin duda supo explotar. Con modelo tan dudosamente estimulante, más el añadido dramático de una muerte prematura y triste, Milos Forman construyó la menos luminosa de sus recientes biografías cinematográficas.
El espectador que decida atravesar esta experiencia debe considerar dos cosas: primero, que es mucho más probable que el Pato Carret logre hacer reír a un auditorio de predicadores de Minessotta a que los monólogos de Kaufmann diviertan a un no estadounidense predispuesto a pasarla bien; y, segundo, que el actor que hace de Kaufmann es Jim Carrey. Hay que tener bien presente esto, porque la película dura dos larguísimas horas.
«El mundo de Andy» no es, definitivamente, «The Truman Show», y Forman tampoco parece haber tenido la misma habilidad que Peter Weir para controlar a Carrey. El personaje, además, le permite entregarse a una orgía de gestos, gemidos, morisquetas, muecas, ademanes y retorcimientos que requieren, del espectador, una devoción o una tolerancia no siempre verificables.
Aspectos secundarios le dan un realce de interés a la película (se trata de un Forman, al fin y al cabo): ciertos apuntes sobre la intimidad de los estudios de televisión, las relaciones entre cine y TV, la labor de los managers (como el George Shapiro real que interpreta Danny DeVito), o pinceladas de un momento particular de la vida americana a través de personajes como la novia de Andy (a cargo de Courtney Love, viuda del astro de rock Kurt Cobain) y de guest stars, as «himself», como Christopher Lloyd, Sidney Lassick o David Letterman. Curiosamente, la distribución argentina dudó mucho ante «Un domingo cualquiera» de Oliver Stone por las escenas de fútbol americano, que consideraban poco exportables. Este tipo de humor lo es mucho menos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar