7 de septiembre 2004 - 00:00

El ocio de los jóvenes es materia de una nueva obra

Ana Katz: «Las protagonistas de esta obra se sienten mal pero no saben por qué. Ese tipo de angustia es el que me interesó examinar».
Ana Katz: «Las protagonistas de esta obra se sienten mal pero no saben por qué. Ese tipo de angustia es el que me interesó examinar».
En «Lucro cesante», la directora, guionista y dramaturga Ana Katz ironiza sobre las angustias del ocio a través de tres jovencitas que veranean juntas en una playa. La pieza se exhibe los sábados y domingos en el Abasto Social Club (Humahuaca 3649) y está protagonizada por Violeta Urtizberea («Locas de Amor», «Magazine For-Fai»), Julieta Zylberberg («La Niña Santa» y «Sangre Fría» por Telefé) y Luciana Lifstchitz (actriz que debutó en «El juego de la silla»). La escenografía pertenece a Diego de Paula, el vestuario a Mora Recalde y la música a Nicolás Villamil.

«Lucro cesante»
es la segunda pieza teatral que estrena Katz como autora y directora después de «El juego de la silla», cuyo guión llevó al cine y estrenó en teatro casi simultáneamente. La película recibió doce premios internacionales y sigue circulando por distintos festivales (en breve será exhibida en Egipto). En los próximos días la directora partirá rumbo a España para presentar el guión de «Bienestar», su próxima película, ante un grupo de productores. En Madrid asistirá a un encuentro entre guionistas y directores y más tarde presentará este mismo proyecto en el marco del Festival de Cine de San Sebastián (donde hace dos años «El juego de la silla» debutó internacionalmente). Egresada de la Universidad del cine y con una sólida formación actoral, Katz disfruta tanto de los escenarios como de los sets de filmación.

Periodista:
¿Piensa seguir haciendo doblete?

Ana Katz: No es que piensellevar todas mis obras de teatro al cine. «El juego de la silla» me permitió terminar de entender las diferencias que existen entre estos dos lenguajes.


P.:
En «Lucro cesante» vuelve a tomar ciertas costumbres de la clase media desde un lugar tragicómico.

A.K.: Me encanta observar a la gente. Los hechos más insignificantes y cotidianos son para mí emocionantes y llenos de intriga. El sólo hecho de observar una persona que va y viene, con sus gestos y emociones, es algo que me produce mucho disfrute. Me gusta meterme en la intimidad de mis personajes y que el espectador los observe a veces con un sentimiento de vergüenza ajena.


P.:
Las tres amigas de «Lucro cesante» viven sus vacaciones en la playa con mucha angustia y excitación, como si todavía fuesen adolescentes.

A. K.: No son adolescentes, pero tampoco han entrado en la madurez, simplemente están en el inicio de algo. La angustia que experimentan es más existencial que psicológica. Uno no siempre está mal por una razón determinada. Estas chicas, por ejemplo, tienen tantas ganas de disfrutar y de aferrarse a algo que terminan por no moverse. Ellas viven la aparición de algunos hombres y la posibilidad de tener sexo como algo peligroso y atractivo a la vez.


P.:
Sus personajes pasan de una actitud contemplativa a una actividad desenfrenada.

A.K.: Sí, me interesó mostrar esa explosión interna que experimentamos al estar de vacaciones, donde de repente uno puede sentir que no es del todo feliz sin advertir bien el porqué. El ocio nos conecta con el vacío, porque al no tener una actividad precisa quedamos demasiado expuestos a la conciencia de que estamos vivos y de que por lo tanto podemos morir.


P.:
¿Y cómo entra ahí la expresión «Lucro cesante»?

A.K.: Lucro cesante es el dinero o la ganancia que uno deja de percibir por estar obligado a detener su actividad laboral por algún tipo de accidente. Pero yo lo asocio con el problema de los trabajadores independientes que cuando se van de vacaciones, no cobran nada y por lo tanto tienen que calcular muy bien sus gastos fijos para poder pagar sus cuentas al regreso. Me interesó la idea de que uno puede estar en un lugar sin dejar de estar pendiente de lo que podría estar sucediendo en otro. Contar todo esto con gente tan joven y tierna me resultó sumamente inquietante.


Entrevista de Patricia Espinosa

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