Los Angeles (Variety, AFP y ASN)- La ceremonia de entrega del Oscar se celebrará el 23 de marzo, incluso si al mismo tiempo se está bombardeando Bagdad. «The show will go on» (El show continuará)», dijo el productor de la ceremonia, Gil Cates, el lunes, en el tradicional almuerzo con todos los astros nominados en un lujoso hotel de Beverly Hills. Para el caso de que se produzcan noticias desde el frente, Cates anunció que se emitirán textos sobre la imagen durante la ceremonia en vivo de la 75 edición de los Oscar.
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Pero eso no es todo. El productor aprovechó la ocasión para advertir a todos los nominados que, en caso de ganar, tendrán estrictamente 45 segundos para los agradecimientos, a riesgo de ser bajados del escenario. «Mi trabajo consiste en asegurar que el espectáculo de los Oscar sea un buen espectáculo televisivo», dijo Cates, aunque para muchos analistas las nuevas y rígidas reglas obedecen más a la intención de evitar que la entrega se transforme en una retahila de discursos contra la guerra. «Si sacan un papelito y empiezan a leer una lista de nombres están acabados», advirtió, sin ambages, el productor a los actores y cineastas presentes. «La orquesta comenzará a tocar y tendrán que salir del escenario. E incluso si no sacan un papelito, sólo pueden citar cinco nombres. Si comienzan con un sexto nombre, también están acabados», fue la clara advertencia.
Los presentes se echaron a reír al conocer las nuevas normas, pero Cates reiteró que hablaba muy en serio. «Sé que se trata de medidas severas pero son necesarias», afirmó, aconsejando a los ganadores echar un vistazo a las páginas de Internet que recogen los mejores discursos de aceptación en busca de ideas para impresionar al público. «Esta es su oportunidad de decir algo divertido o profundo», aseguró, sugiriendo a los candidatos que preparen un discurso incluso si creen que van a perder. Nunca se sabe.
Además de ser aleccionados sobre su momento de gloria, los aspirantes a la estatuilla se reunieron también para participar en la tradicional foto de grupo. Como niños en la escuela, leyendas de la talla de Martin Scorsese, superestrellas como Jack Nicholson o una embarazada Catherine Zeta-Jones rieron y bromearon mientras se los preparaba para el retrato colectivo.
Pero, no todas eran bromas ese día en Beverly Hills. Daniel Day Lewis (nominado al Oscar al mejor actor por su trabajo en «Pandillas de Nueva York») se manifestó preocupado por estar celebrando mientras Estados Unidos y sus aliados bombardean Irak. «Creo que todos van a considerar con mucha atención la manera de festejar este acontecimiento -que nos encantaría-en el contexto actual», declaró el actor, para quien, «parecería obsceno desfilar sobre la alfombra roja saludando a la multitud mientras tanta gente está muriendo».
Entretanto, Catherine Zeta-Jones, que compite por el Oscar a la mejor actriz de reparto por «Chicago», manifestó su esperanza de que la ceremonia se mantenga aun en caso de guerra, porque la gente necesita soñar en los momentos difíciles. «Es por eso que pagamos por ir al cine, para escapar a la realidad por un momento», dijo la actriz.
Lejos de estas preocupaciones, la mexicana Salma Hayek, nominada por «Frida», dijo: «Simplemente digo 'guau' y voy a disfrutar».