24 de octubre 2001 - 00:00

El "Réquiem" de Verdi con la debida emoción

La ejecución de la imponente «Misa de Requiem», que Verdi escribiera a la memoria del gran poeta Alessandro Manzoni, en esta ocasión se interpreta en homenaje al maestro Vittorio Sicuri, quien formó parte de la preparación de la obra como labor póstuma y ha sido, en los últimos años, una figura esencial del Teatro Colón como director insuperable de su Coro Estable. De manera que es un doble tributo: fin de la conmemoración por el centenario de la muerte de Verdi y por la pérdida del valioso maestro.

Por eso mismo, la emoción era perceptible en los integrantes del Coro, de la Orquesta, del personal del Teatro, y entre todos involucraron al público, que se comportó respetuosa y silenciosamente como pocas veces. Y no era para menos, el susurro con el que se inició «Dales, Señor, el eterno descanso» fue escalofriante y de religiosa solemnidad, y en el «Dies Irae» apareció un vigor sobrenatural, sobrecogedor.

La Orquesta Estable en una destacable labor, sobre todo en la sección de los bronces, en los timbales certeros y expresivos de León Jacobson y hasta en las diferencias de intensidad de Gerardo Cavanna percutiendo los bombos; notable cuarteto de fagotes y floja la fila de violoncellos.
Muy acertada la dirección de
Mario Perusso, una autoridad en la materia. El cuarteto vocal lució voces verdaderamente caudalosas.

Conocimos a dos de ellos en el último «Attila»: la soprano norteamericana Andrea Gruber y el tenor dominicano Francisco Casanova que no son refinados, pero cantan con toda el alma. La mezzo griega Markella Hatziano exhibe la belleza de su timbre y es comunicativa; al bajo Sergei Koptchak no lo escuchábamos por aquí desde su Fafner en «El oro del Rhin» del '95; su registro central hacia abajo es impresionante.

Cuando se escucha una versión tan encendida y sincera del «Réquiem» verdiano aumenta la admiración por el gran compositor que, como señala Pola Suárez Urtubey en el programa: «es una obra de incomparable belleza y a la que se ha conceptuado como digna de parangonarse con el poema dantesco y con los frescos de la Capilla Sixtina». Tiene razón, y por lo tanto es imperdible. Próximas funciones el 25, 27 y 30 de octubre.

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