"EL REY ESCORPION"

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«El Rey Escorpión» («The Scorpion King», EE.UU., 2002, habl. en inglés) Dir.: Ch.Russell. Int.: La Roca, S. Brand, K. Hu, M. Clarke Duncan.

"Para relajarse después del pillaje, no hay ciudad como Gomorra... excepto quizá por Sodoma...". En un film de Conan, por más fantasioso que fuera el guión, hubieran tratado de darle un poco más de cabida al mito bíblico más apocalíptico. John Huston mostró el final de Sodoma y Gomorra como una explosión nuclear divina en su subvaluada «La Biblia», mientras que Robert Aldrich y Sergio Leone reunieron fuerzas en «Sodoma y Gomorra» para escapar de las Sagradas Escrituras en una complicada fantasía sadomasoquista estilo Cineccita que hoy solo recuerdan los más fanáticos seguidores del peplum y el cine épicobíblico.

La ensalada de arena, sandalias, espada y brujería que viene con «El Rey Escorpión» convierte al astro de la lucha libre La Roca en un convincente émulo de Conan, el Bárbaro. Sólo que a pesar de los 60 millones de dólares y toda la batería de efectos digitales de última generación, el guión no se atrevió a imitar el dramatismo de Conan, o el vuelo imaginativo de los films de aventuras fantásticas de Ray Harryhausen, como «El séptimo viaje de Simbad» o «Jason y los argonautas». Más bien el argumento parece una versión moderna de esas películas ítalo-hispanas de Maciste. «Vive libre, muere bien» es el lema de la raza de guerreros acadios. Han muerto tan bien que cuando empieza la película sólo quedan tres. Dos escenas después, el único al que le falta morir bien es a La Roca, decidido a no hacerlo antes de asesinar al tirano Memnon y su bella hechicera (Kelly Hu, un buen aporte sexy). La película tiene buen ritmo (y apenas dura 94 minutos, lo que es otro mérito) impide que se haga larga, hay un harem, simpáticos ladrones parecidos a aquel punguista de Bagdad, un genio loco, mujeres guerreras (en ambos sentidos) y un gigantesco forzudo negro (nada menos que el nominado al Oscar, Michael Clarke Duncan, que por momentos luce menos feroz de lo que debiera).

Los chistes tontos abundan, incluyendo algunos muy divertidos. Pero salvo una condena a muerte que incluye hormigas carnívoras (bien animadas digitalmente) la hechicería propia del género brilla por su ausencia. Teniendo en cuenta la metamorfosis que muestra
La Roca en el mismo papel en «La Momia Regresa» (de la que esta película es una precuela, producida por el director Stephen Sommers) los elementos fantásticos son bastante desabridos. Esta falta de creatividad y audacia para adentrarse en terrenos mitológicos, y un desenlace que termina mencionando en vano el nombre de la ciudad del Antiguo Testamento son las dos principales fallas de un producto entretenido, filmado con eficacia y bastante violento.

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