24 de julio 2003 - 00:00

El tango "culto" de Franzetti fue poco convincente

«VI Festival Internacional de Música de Buenos Aires». Orq. de cámara, Dir.: C. Franzetti. Con N. Marconi (bandoneón), A. Brewster Franzetti (piano), E. Gurevich (violín), J. Pérez Tedesco (cello), O. Carnero (contrabajo) y otros. Obras: «Tango Fatal» y «Poeta de arrabal», suites de concierto de C. Franzetti. (Teatro Colón, 21 de julio).

E l comienzo del «VI Festival Internacional de Música de Buenos Aires» estuvo dedicado al tango, pero no en su versión tradicional, popular, «canyengue», sino en una estilización para formación y espíritu camarísticos concebida por el compositor argentino, residente en EE.UU., Carlos Franzetti. «Tango fatal» y «Poeta de arrabal» -las dos obras que presentó en esta ocasión convertidas en suites de concierto-, fueron originalmente escritas para ballet y formaron parte de sendos discos, el primero de ellos premiado con un Grammy Latino en 2001.

Construidas con algunos de los elementos rítmicos, melódicos y armónicos del tango, estas obras tienen mucho que ver también con la música académica por diversas razones.

Por la instrumentación elegida (una pequeña orquesta de cámara con piano a la que le suma el sonido «arrabalero» del bandoneón); por la postura y la actitud de los músicos; porque suena lo que antes fue escrito en detalle en la partitura; porque no queda ningún espacio para la «parrilla» (improvisación en la jerga tanguera); por su fuerte relación con el romanticismo y el post-romanticismo de la música culta, por su manera de trabajar las cuerdas, etcétera.

Esta música puesta en concierto -algo, inevitable por haberse concebido para la escenano es del todo convincente. Esa hibridez entre lo popular y lo clásico, entre la incidentalidad y la audición pura, con evocaciones estéticas que refieren a Piazzolla y a Robira, en muchos momentos la hacen intrascendente.

Sólo cuando el bandoneonista Néstor Marconi y el violinista Elías Gurevich ponen su toque rioplatense, la música de Franzetti adquiere un vuelo más alto. Y eso sucede muy especialmente en «Poeta de arrabal», la más lograda de ambas obras.

Fue un acierto haber tocado sin amplificación ya que la sala del teatro Colón y la formación camarística elegida permiten de sobra escuchar de esta manera. Por último, hay que decir que el bis con «Canción sin palabras» del mismo autor, con Franzetti al piano Gabriel Senanes, en saxo soprano, mostraron que al actual director general del teatro Colón las obligaciones de la función pública le están restando tiempo para el estudio del instrumento. Fue, en realidad, una reunión de dos viejos amigos tentados de tocar por diversión, aunque delante del público.

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