7 de octubre 2008 - 00:00
El transformador Gehry gana León de Oro 2008
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El Palacio de la Música de Seattle, una de las obras del arquitecto
y artista norteamericano Frank Gehry (autor del celebrado
Museo Guggenheim de Bilbao), que acaba de ser
distinguido con el León de Oro a la trayectoria en Venecia.
En el restringido concurso que se acordó convocar se invitó al arquitecto japonés Arata Isozaki, el equipo vienés de Wolf Prix y Helmut Swiczinsky, y Frank Gehry como profesional americano. Al comité de selección le interesaba un edificio que fuera mayor que la suma de sus partes por separado, que transmitiera una poderosa identidad icónica, de manera que atrajera al público por sí mismo, siendo al mismo tiempo respetuoso con el arte que iba a albergar.
En el proyecto, Gehry aprovechó la oportunidad de hacer un intercambio entre el entorno urbano y el solar, pero al mismo tiempo, diseñar un edificio escultórico, emblemático, que transmitiera su fuerte presencia y se integrara a la ciudad. Años más tarde, César Pelli fue invitado para diseñar el plan director que unió el centro de la ciudad y el museo.
«Siempre me ha fascinado poder dibujar líneas de forma no intencionada. Estas líneas tomaron la forma de una serpiente martillo. A veces pienso que en el mundo todas las formas se pueden reducir a peces y serpientes», señaló Gehry. En el Guggenheim Bilbao, los «peces» truncados, sin cabeza ni cola, transformados en formas de hojas o barcos y aplicados a algunas de las galerías laterales, dotados de una cualidad metafóricaescurridiza, acabaron por personificar el movimiento continuo y la abstracción escultórica tangible que dan vida a la obra cubierta por un techo indescriptible de titanio. «Intentaba conseguir una sensación de movimiento en mis edificios,un tipo de energía sutil. Y la realización de un museo con sensación de movimiento me atrae porque encaja en el entramado de la ciudad. Las obras forman parte de la vida urbana, que es cambiante, que tiene un carácter transitorio».
Quizá menos conocida es la dedicación de Gehry al diseño de muebles, pero no menos importante en su exploración de las formas que viene realizando desde 1970. Sus muebles de cartón corrugado realizados entre 1970 y 1987 configuran el terreno de una vasta investigación de las superficies y de las características estructurales de un material barato pero de gran resistencia.
Hacia principios de los 90, su calidad como artista encuentra un nuevo ámbito en los diseños de sillas y sillones de madera curvada que realiza para la firma Knoll. Flexibles y elegantes, los muebles están constituidos por una serie de delgadas cintas de madera que se repliegan como ondas continuas (se pueden ver en Interieur-Forma en Puerto Madero). En este campo de experimentación, Gehry desarrolló un lenguaje plástico que se sustentaba en las curvas y las ondas. El mismo que dio forma al Guggenheim de Bilbao, que generó una nueva libertad formal en el campo de la arquitectura.
La Bienal de Venecia presenta como en otras oportunidades propuestas irónicas como la de los dos jóvenes polacos críticos de arquitectura, que haciendo futurología comentan dos nuevos edificios de la ciudad de Varsovia. Una torre de Norman Foster que en cincuenta años va a ser usada como una cárcel; y un aeropuerto reciente que en lugar de mostrar aviones, en las próximas cinco décadas va a alojar ganado.
Esta Bienal tiene un clima muy alejado de la Strada Novísima en la que se presentó el Postmodernismo, a principios de los 80, en el momento en que Aldo Rossi era la gran estrella y montó su obra, el Piccolo Teatro del Mundo, sobre un barco anclado en la laguna, que por casualidad se llamaba « Argentina».
Muchos grandes nombres que pasaron por Venecia han visitado Buenos Aires desde 1985 en ocasión de sus once Bienales de Arquitectura, entre ellos Sir Norman Foster, Peter Cook, el Grupo Archigram, Tom Mayne, Maximiliano Fuksas, Zaha Hadid, Arata Isozaki, Mario Botta, Richard Meier, Wolf Prix, Jean Nouvel, Hans Hollein, Toyo Ito, Peter Eisenman. Gehry fue invitado varias veces a nuestras Bienales, sin embargo, y pese a que su mujer es panameña, nunca pudo concretarse su visita a Buenos Aires.
El análisis de cada uno de los pabellones nacionales y los famosos invitados a esta edición de la Bienal, no puede abarcarse en este artículo homenaje al arquitecto-artista Frank Gehry. No obstante, es importante destacar a nuestro arquitectoartista local Clorindo Testa, un verdadero motivo de orgullo.



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