Ulrich Matthes ahora es héroe antinazi en «El noveno día»,
de Volker Schlöndorff (en «La caída» fue Joseph Goebbels).
Empieza hoy el VII festival de cine alemán en el Village Recoleta, organizado por German Films. De plato fuerte, como siguiendo el camino abierto por «La caída», se verán tres obras inspiradas en héroes de la resistencia antinazi: «El noveno día», de Volker Schlöndorff, sobre un sacerdote sobreviviente del campo de concentración de Dachau, «Los piratas del Edelweiss», de Niko von Glasow, sobre unos chicos de Colonia que se negaron a integrar las Juventudes Hitleristas (es de esas que al final de la película se ve a los auténticos protagonistas de la historia, ya viejitos), y «Sophie Scholl», de Marc Rothemund, sobre dos hermanos adolescentes condenados a muerte en 1943 por tirar volantes contra el régimen. De este hecho los alemanes ya hicieron por lo menos tres películas: «Los últimos cinco días», «La rosa blanca», y ésta, que en el último Festival de Berlín se alzó con los Osos de Plata a mejor actriz, Julia Jentsch y al director Rothemund.
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Actriz y director vinieron para la apertura. El, primero, explicando muy apasionado en rueda de prensa que «casi todo lo que se dice, y todo lo que vemos en el film, transcribe literalmente lo que consta en las actas del juicio, y de la ejecución, que duró exactamente ocho segundos, y así lo hicimos. La misma guillotina es auténtica, y está en el Museo de la Gestapo, de Viena. Con ella mataron a 1400 personas. El verdugo, octavo en la tradición familiar, mató en toda su vida cerca de 3000, según anotó, orgulloso, en su autobiografía. Y el juez de los tribunales populares que condenó a los hermanos Scholl, también firmó en esos años otras 6000 condenas a muerte. El fiscal, en cambio, al final de la guerra logró que los propios familiares de las víctimas atestiguaran a su favor, destacando su imparcialidad, y hasta piedad. No torturó a nadie, y murió tranquilo en su casa. Esto me interesó: él era nazi, pero no asesino. También mis abuelos fueron nazis, pero no asesinos. Y al terminar la guerra tuvieron tanta vergüenza, que tardaron años en hablar de aquella época. Hoy 190 escuelas alemanas llevan el nombre de Sophie Scholl».
También, para aliviar un poco el clima, vino Hannes Stoehr, con su comedia «Un día en Europa», que describe robos, estafas, taxis, comisarías y enredos linguísticos en Moscú, Estambul, Santiago de Compostela y Berlín, tomando como excusa una final de la Liga de Campeones Galatasaray vs. Deportivo La Coruña. «Hablo humorísticamente de la incomunicación. Hay quienes rechazan a los turcos y a los europeos del Este. ¡Pero si no somos tan diferentes! ¡Ellos ven fútbol igual que nosotros!». Entusiasmado con su tema favorito, recordó cuando de niño vio jugar a Mario Kempes en 1978, y sabe que Alemania ganó en 1990 «por un falso penal. Ese año Argentina y Alemania parecíamos los peores del Mundial, pero llegamos, porque los nuestros son seleccionados que siempre empiezan sin brillo, y al final llegan. Ojalá pase lo mismo el año que viene». Para entonces, su comedia también estará por estrenarse en Argentina. «Mi primer corto se llama 'Ofrezco Argentina, busco Europa'», agregó, «por el avisode un muchacho que busca novia para conseguir visa de residencia. Pero las lindas que se le ofrecen son todas del Este, que también quieren visa, y las otras son una española feminista y una alemana sadomaso. El actor, muy bueno, es Facundo Diab, excelente trapecista argentino que vive en Paris, hijo de sirio e italiana, al que vemos en 'Un día...' integrando una banda de música cubana».
El festival se completa con «The Edukators» (Palma de Oro en Cannes 2004), los dramas «La otra mujer», de Margarethe von Trotta, y «Fantasmas», las comedias «Fuera de ritmo», «El juego de Zucker» (justo para el campeonato un judío adicto al billar recibe a su hermano ultraortodoxo), y «Kebab Connection» (un turco quiere hacer el primer film alemán de kung-fu), el relato para preadolescentes «Los viajeros de la noche» (dos chicas ciegas ayudan a un chico de Asia Central), y los documentales «El tour infernal», de Pepe Danquart y «Rythm is it!», sobre el proyecto educacional de la Filarmónica de Berlín con su director, Simon Rattle, en beneficio de 250 chicos berlineses y jóvenes bailarines de 25 naciones.
Hay también un programa especial de cortometrajes (a destacar, «Embajada americana», «Rally», «Das Kind»), y ocasionales cortos antes de algunas funciones («Una vida de perros», «El Señor en casa», «Una molestia pública», «Burbujas», pueden ser los más atractivos). P.S.
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