La asociación inmediata que surge al nombre a Jesús «Chucho» Valdés es la del grupo Irakere. Junto a otros ocho músicos cubanos, esa formación marcó, desde su nacimiento en la década del '70, un cambio radical en la música cubana. «El grupo está cumpliendo 30 años», dijo Valdés a este diario. «De los fundadores, sólo quedamos dos, Carlos Emilio Morales y yo, pero a pesar de lo que mucha gente cree, Irakere sigue existiendo; acabamos de grabar un disco que saldrá muy pronto para festejar los 30 años y hasta hace muy poco estuvimos de gira por Europa».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Así explicó el músico lo que representó la renovación de Irakere: «Fue algo que yo sigo haciendo también en mi tarea personal: la investigación en la música tradicional, la actualización de las raíces afrocubanas y la permanente incorporación de nuevos elementos, sean llegados del jazz o de la música clásica».
Nominado diez veces para los premios Grammy y ganador en cuatro, cofundador de la Orquesta de Música Moderna, Valdés tiene una enorme obra que recorre estilos y géneros de lo más diversos. Y ese gran eclecticismo se está viendo reflejado en esta tercera visita a la Argentina.
«Fue una experiencia increíble tocar en el Colón. Es impresionante la comunicación que puede establecerse en un teatro como ese. Me encontré con un público muy receptivo y carente de prejuicios, considerando que mezclé músicas muy diferen tes. Muchas veces los prejuicios son mayores en algunos músicos que en el público, y es porque no entienden que la música es toda música y que lo único importante es hacerla bien. Todo puede mezclarse porque, además, los más grandes músicos clásicos fueron improvisadores. Y no me sentí incómodo tocando solo. Lo hago cada vez que puedo. Hace muy poquito fue en el club Catalina de Hollywood. Tocar solo permite un enorme espacio de libertad. Pero eso no significa que no me guste tocar con el cuarteto o con Irakere, claro que las sensaciones son bien distintas». R.S.
Dejá tu comentario