24 de julio 2003 - 00:00

Entre la superacción y el comic delirante

Escena del film
Escena del film
«El guardián» («Bulletproof Monk», EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: Paul Hunter. Int.: Chow Yun Fat, Seann William Scott, Jaime King, Mako, Roger Yuan.

Lo mejor de «El guardián» es el prólogo tibetano: el monje que interpreta Chow Yun Fat olvida su nombre para siempre, convirtiéndose en el nuevo protector de un pergamino con poderes para los que la humanidad aún no está preparada (si es que alguna vez pueda llegar a estarlo) y, sin tiempo para disfrutar la nueva etapa en su carrera de monje paranormal, el protagonista debe defender su tesoro de un ataque nazi.

El espíritu del comic, con nazis sanguinarios y monjes kamikazes queda bien planteado en este prólogo, para desdibujarse en las escenas que siguen...sesenta años después. Ahora, el monje sin nombre está en los Estados Unidos, siempre perseguido por las fuerzas del mal, pero buscando un sucesor en la persona que aparentemente no sería la más indicada (estamos hablando de Seann William Scott, a quien algunos recordarán en «American Pie», pero cuyo opus máximo fue hacer de uno de los dos tontos de «Dude Where's my Car?», sólo editado en DVD en nuestro país).

Hace unos años, cuando John Woo produjo el debut hollywoodense de Chow Yun Fat (la excelente «Asesinos Sustitutos»), seleccionó como director a un realizador de videoclips, Antoine Fucqua. Ahora Woo volvió a mirar clips de «MTV», pero no tuvo tan buen ojo con Paul Hunter, quizá porque sus escenas de acción sobrenatural son tan estilizadas y ultradelirantes que al final se convierten en un asunto abstracto, donde importa poco el plano argumental. En cambio, de golpe la superacción se detiene y Hunter logra que Chow Yun Fat luzca tan apacible como en sus mejores tiempos, por ejemplo cuando se defiende sin dejar de comer un plato de cereales.

El resultado es una mezcla de vértigo un poco cansador con algunas escenas bien resueltas, y si bien la película no está mal del todo, da la sensación de que midiendo un poco más el vértigo fantasioso -y sintetizando el metraje-todo hubiera sido mejor.

Después de su performance en la célebre «El Tigre y el Dragón», el astro chino Chow Yun Fat merecía algo más que este comic delirante.

Dejá tu comentario

Te puede interesar