El famoso gato de historieta pasa al cine en una lograda mezcla de actores reales, animación y animales amaestrados que entretiene, aunque falta un poco más de emoción y de ternura.
«Garfield» (Garfield-The Movie, EE.UU., 2004, dobl. al español). Dir.: P. Hewitt; Guión: J. Cohen & A. Sokolow,sobre personajes de J. Davis. Int.: B. Meyer, J.L. Hewitt, S. Tobolowsky, E.Arnold, D. Krall, D. Hansen.
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Los seguidores de la tira pueden apreciar particularmente el trabajo que se tomaron los responsables de esta producción, para ofrecerles un gato computarizado lo más parecido posible al original de tinta china. Apreciarán también algunas leves diferencias, sobre todo en la persona de Jon, el dueño, que ya no es el ganso de siempre, sino otra clase de ganso. Y disfrutarán una mezcla de animación con actores reales y animales amaestrados, que es todo un esfuerzo.
El perrito Odie de la película, por ejemplo, sabe dar saltitos de baile sobre sus patas traseras, morderse la cola, y poner unos ojos bien expresivos. Sería demasiado pedir que encima se parezca al de la historieta. También hay una bella veterinaria, encarnada por Jennifer Love Hewitt. La historia que justifica su existencia, nos cuenta cómo llegó el perrito Odie a la casa de Garfield, y cómo éste, después de aborrecerlo, fue capaz de vivir toda una aventura con tal de rescatarlo de las manos de un presentador televisivo.
El trabajo es valorable, y la cinta es entretenida, pero... también es bastante anodina. El defecto es de la propia película, pero además hay un detalle a tener en cuenta. Entre nosotros, muchísima gente recuerda enseguida dónde vio un muñequito, una remera, o cualquier otra cosa con la imagen de Garfield para hacer un regalo. Pero poquísima de esa misma gente recuerda enseguida diez chistes seguidos de Garfield. Ahora quizá tampoco recuerde diez chistes seguidos de esta película. ¿Y aunque no sean seguidos? Si, con un poco de paciencia, y clemencia, a lo largo de toda la película unos diez chistes debe haber...
Más difícil es encontrarle algo de emoción, o de ternura, dos elementos imprescindibles para quedar en la memoria definitiva del público infantil (y no sólo infantil). En resumen: un trabajo cuidadoso, un pasatiempo llevadero, un resultado anodino.
La versión original cuenta con la voz del comediante Bill Murray para el personaje del gato. Aquí solo se exhibe una versión doblada, pero no molesta, salvo cuando el protagonista calcula que el perro «llegó tarde a la repartición de cerebros». Debió decir «al reparto».
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