Si los fans del terror barato descerebrado de los años '80 piden que les devuelvan su dinero luego de alquilar (tanto en video como en DVD) esta película fantástica, nadie debe sorprenderse: esta modesta producción canadiense no tiene nada en común con aquella serie de las «House» que le dio de comer generosamente a realizadores semiolvidados como Steve Miner.
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El agregado local del título «House» es un intento burdo por marketinizar en el sector del directo a video una historia sobrenatural más misteriosa, romántica e inocente que auténticamente terrorífica. No es que no tenga climas de cine de terror, pero justamente lo interesante de esta producción combinada entre un desconocido estudio de cine B y una empresa de televisión canadiense es que se atreve a intentar algo tan difícil como un film fantástico sin truculencia y con mensaje familiar. Y lo hace sin dejar de ser bastante divertida y original.
El punto débil de la película es el casting, con intérpretes de estilo muy televisivo y un nivel de actuaciones no siempre parejo. Pero la historia sobre un chico expulsado del colegio por hacer bromas tenebrosas que luego debe enfrentarse a un espectro verdadero genera intriga, da lugar a buenos climas fantásticos y podría llegar a derivar en una atractiva serie de TV al estilo de las viejas novelas de los Hardy Boys. En el elenco, Ben Gazzara no tuvo tiempo suficiente para lucirse, a diferencia del veterano Han Rubes («Testigo en peligro»), que por momentos se roba la película.
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