10 de marzo 2005 - 00:00

Entretiene original comedia

En «Espanglish», el mismo director de «Mejor imposible» logra convertir una historia remanida en una atractiva comedia de costumbres con diálogos ingeniosos y buenas actuaciones.
En «Espanglish», el mismo director de «Mejor imposible» logra convertir una historia remanida en una atractiva comedia de costumbres con diálogos ingeniosos y buenas actuaciones.
«Espanglish» (EE.UU., 2004, habl. en español e inglés). Guión y dir.: J. Brooks. Int.: A. Sandler, T. Leoni, P. Vega, C. Leachman, S. Steele, I. Hyland.

La historia es ésta, y puede sonar remanida: buscando mejorar su situación, una joven madre soltera termina recalando en el seno de una familia de otro nivel y otra cultura, donde la dueña de casa pronto se quiere apropiar de la hija de esta joven madre, y el dueño de casa, digamos que quisiera hacer algo impropio con la empleada, que es realmente muy bonita y además le presta cierta atención.

Con este material, en otros tiempos un productor mexicano sacaba un melodrama a lágrima batiente, si era posible con Libertad Lamarque encabezando el reparto. Más acá, un productor televisivo armaba una tira de esas que hacían llorar y maliciar a las vecinas un año entero. Y un productor norteamericano molesto con el stablishment hacía un drama como «La frontera», con Jack Nicholson protegiendo a Elpidia Carrillo de las incomprensiones de su esposa descontenta y alcohólica. Pero quiso la suerte, que en este caso es bastante buena suerte, que al tema lo agarrara James Brooks, productor de «Los Simpsons» y autor de «La fuerza del cariño», «Mejor imposible», y otras delicias. Entonces, la cosa cambia.

Por empezar, él expone los problemas de un modo que nadie sabe si está hablando en serio o está haciendo una parodia, lo cierto es que resulta un modo fresco, desenvuelto, y bastante parecido a la vida. ¿Acaso ciertas discusiones conyugales no parecen un sainete para los otros? (y hasta uno, mientras discute, por dentro las disfruta como sainete). Ni hablar de otras tantas situaciones cotidianas cercanas al ridículo. Algo más: en las piezas de James Brooks nadie es malo Son todas buenas personas, nada más que están todas confundidas.

Así entonces, el problema para esta madrecita es que sus patrones son un pan de Dios, apenas un poquito metidos. La mujer, diseñadora sin trabajo, disgustada con la gordura de su hija, encuentra un diamante sin pulir en la hija de su empleada. Y, con la mejor buena voluntad, se mete en la educación de la chica, quiere moldearla.

Claro, la otra ve eso como una intromisión, una captación que le quita lo único que tiene. Y el hombre, también con la mejor buena voluntad, se mete a compartirle experiencias, y la mete en su propio negocio, un restaurante, sólo que fuera del horario de atención al público, algo que termina de desequilibrar a la esposa. Y la pobre empleada nunca está segura de lo que pasa, porque encima ella es mexicana de pura cepa, recién está aprendiendo inglés, y los patrones son típicos norteamericanos con histeria incluida. Por suerte la madre de la patrona tiene una mente muy lúcida. Mantenida en alcohol.

En resumen. Grata exposición de incomprensiones superables, donde la gente puede ser muy distinta pero coincide en el amor por los hijos y otras cosas básicas,
«Espanglish» es una interesante, original comedia de costumbres, y, en ciertas partes, una simpática comedia romántica. Los diálogos suenan ingeniosos, Paz Vega es preciosa, Tea Leoni y la veterana Cloris Leachman juegan a gusto, y Adam Sandler, siempre unos decibeles más arriba del resto, rinde lo suyo. Pequeña nubecita: igual se hace un poco larga.

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