24 de julio 2003 - 00:00

Entretiene y hasta parece verosímil

Arthur Cravan
Arthur Cravan
«Cravan vs Cravan» (id, España, 2002, habl. en francés, inglés, español y catalán). Guión y dir.: I. Lacuesta. Int.: F. Nicotra, M. Varela, A. Perillos, E. Casassas.

E n «La gran esperanza blanca», sobre la vida del boxeador negro Jack Johnson, el desafiante Arthur Cravan es solo una mención al pasar, un nombre más que se pierde en la larga lista de pretenciosos derrotados por aquella mole de la belle époque. En la película que ahora vemos, al contrario, las expectativas alrededor de la pelea forman casi un segundo eje del relato. Hasta se incluye el testimonio de un tipo que la vio cuando niño, y quedó tan fascinado que decidió dedicarse al boxeo (fue árbitro e historiador), como otros, tras vivir algo parecido, se dedicaron al arte, la poesía, o el chismerío.

Pero la verdadera pelea que desarrolla este film, es más bien la del mítico Arthur Cravan, poeta boxeador, dandy políglota, domador de canguros, sobrino de Oscar Wilde, y cuanta otra cosa pudiera llamar la atención en los salones, contra el auténtico Arthur Cravan, que a lo mejor era simplemente un chanta, y durante años no ha merecido, igual que aquella pelea, sino una mención al pasar, cuanto mucho una nota al pie de página. Pero tantos artistas se han colgado de este personaje, que al final aquí también se desarrolla una pelea entre mitificadores y cuestionadores, con amplio y feliz triunfo de los primeros, que brindan de este modo una refrescante pintura de dos épocas.

Coherentemente, la película juega entre el documental, el falso documental, y la franca ficción, apelando a investigadores y opinólogos tan serios como sospechosos, y a una suerte de eco ilustrativo, donde el personaje reencarna en otro dandy poeta y boxeador, que acaso también sea otro invento. En suma, ésta es la clase de juego que, si uno se engancha, puede llevarlo directamente de la sala de cine al explorador de internet, sin saber nunca si le contaron algo serio, o le tomaron el pelo. Lo que da igual: en la investigación que le brindan, o la que uno mismo haga, va a pasar un rato bastante entretenido (aunque sería mejor si duraba unos minutos menos).

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