Nicole Kidman en «Hechizada»: una bruja que debe hacer de bruja en una película que no
levanta vuelo.
«Hechizada» (« Bewitched», EE.UU., 2005; habl. en inglés). Dir.: N. Ephron. Int.: N. Kidman, W. Ferrell, S. MacLaine, M. Caine y otros.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Cuánto vale hoy la nariz de Nicole Kidman? Primero se la deformaron en «Las horas», para convertirla en Virginia Woolf, y ahora se la hacen mover rítmicamente, con retintineo de campanitas de fondo, para convertirla en la bruja Samantha. Desde ya, hay diferencias entre una y otra nariz, así como las hay, y mucho más relevantes, entre una y otra película: «Las horas» era un film magnífico, y en cambio éste... «Hechizada», la película, es un fallido homenaje a la famosa serie de los 60 que interpretó Elizabeth Montgomery en el protagónico, y de cuyo elenco también participó la wellesiana actriz Agnes Moorehead como Endora (papel que, en esta adaptación, le toca a Shirley MacLaine). El film, que dirigió y escribió Nora Ephron (cuesta creer que se trata de la misma pluma de la que salió «Cuando Harry conoció a Sally» en los años 80), no es compendio ni extracto de la serie sino un intento, poco afortunado, por rejuvenecer el asunto al plantear la historia de un equipo de Hollywood que quiere recrear « Hechizada» en la actualidad, y para ello busca contratar como protagonista a una desconocida.
La candidata elegida es Isabel Bigelow (Kidman), descubierta por el quisquilloso galán Jack Wyatt (Will Ferrell), quien será Darren en la serie. Lo que Jack ignora, al igual que el resto del equipo, es que Isabel no sólo reúne las condiciones ideales para el papel sino que, además, es bruja de verdad. El recurso, apto de antemano para desplegar equívocos de toda laya o situaciones divertidas, apenas sí logra alcanzar ese cometido en un par de escenas (alcanzarlo realmente, porque se lo emplea mucho, y con poca gracia).
Los protagonistas, fatalmente, terminarán enamorándose, aunque el camino al altar está lleno de escollos: primero, por las atípicas condiciones de una unión humano-bruja, y segundo (lo más grave) porque Kidman y Ferrer no le transmiten al espectador ni la menor empatía como pareja: él hasta parece un desubicado cuando le da el primer beso, y Kidman parece resignada a aceptarlo por el suculento cachet que hay detrás. Tanto la citada MacLaine como el gran Michael Caine (en el papel del padre brujo de Samantha) son lujos excesivos para esta película.
Dejá tu comentario