20 de junio 2001 - 00:00
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Víctor García de la Concha
Periodista: ¿Por qué el Congreso Internacional de la Lengua Española estará dedicado al español en la sociedad de la información?
Víctor García de la Concha: Porque a la lengua la hace el pueblo que la habla, pero necesita también ser cuidada. En la sociedad de la información la globalización propende a concentrar y reducir el número de lenguas de comunicación universal. Y una lengua para poder ser un idioma de comunicación universal tiene que cumplir una serie de requisitos y funciones: elevado número de hablantes, unidad y presencia activa en las nuevas tecnologías. La reflexión sobre esos requisitos y funciones es el objeto del Congreso que se realiza en octubre en Valladolid, donde van a participar 300 personas de todo el mundo hispanohablante. La fuerza de la lengua española no está sólo en su creciente poderío económico sino, fundamentalmente, en el cultural. Poderío éste que marcaun signo de familia, una identidad común. Esa marca de familia está en la base de los Congresos Internacionales de la Lengua Española, iniciados en 1997 en México, que se realizó ya en torno al español en los medios de comunicación. El nuevo Congreso será una reunión de familia para considerar un tema que es de capital importancia: el español en el mundo actual.
P.: ¿Se buscará integrar particularidades regionales que separaban a los países hispanohablantes en un pasado cercano?
V.G. de la C.: A esas particularidades las ha integrado la participación mucho más fluida de las modernas técnicas de comunicación y el contacto humano. Eso produce una nivelación de las diferencias, que quedan, gracias a Dios, porque las variedades nacionales son enriquecimientos de la lengua; pero hay, ciertamente, una nivelación universal del español.
P.: ¿El problema que se presenta es la falta de reconocimiento del idioma en el plano diplomático?
V.G. de la C.: Al español le falta reconocimiento universal en el plano diplomático, que hoy lo tiene un idioma de menor extensión como el francés. Nuestra lengua cumple todas las condiciones. Tiene unos 370 millones de hispanohablantes nativos, creciendo hacia los 400 millones; un expansión que va hacia el Norte, en Estados Unidos, camino a convertirse en el segundo país hispanohablante del mundo, y, hacia el Sur, en Brasil, por el nivel de la educación. La unidad, en su diversidad, se da, fundamentalmente, a través de 22 Academias de la Lengua de España, América latina, Estados Unidos y Filipinas. Sin embargo, no tiene aún el reconocimiento diplomático que le corresponde a su rango. A esto buscará responder el Congreso.
P.: ¿Qué lenguas son las que, para usted, quedarían en un futuro?
V.G. de la C.: Quedarán muchas, porque las lenguas minoritarias, y aun las mayoritarias que no sean de comunicación universal, se defienden frente al fenómeno de la globalización. Pero vale recordar lo que dijo Mitterrand: «En el mundo occidental globalizado quedarán, sin duda alguna, como lenguas de comunicación universal, el español, junto con el inglés».
P.: Se menciona reiteradamente que esos idiomas universales serían el chino, el inglés y el español.
V.G. de la C.: El departamento de profecías está en otra calle, no en la del Congreso. Pero esa apreciación está muy difundida.
P.: A usted no le gusta parecer un Nostradamus, pero ¿por qué reiteradamente dice que le gusta sentirse un Marco Polo?
V.G. de la C.: Porque todo lo que significa abrir horizontes, descubrir y poner en relación a las gentes, eso está favoreciendo a lo más noble de la esencia de los humanos: la posibilidad de crear amigos, de extender relaciones personales, de generar nuevos vínculos culturales y económicos.
P.: ¿Por qué le molesta que algunos hayan intentado extender el vocablo francofonía, y ya hablar de «hispanofonía»?
V.G. de la C.: La francofonía yo la respeto, lo que no quiero es que hablen de «hispanofonía», porque eso no existe, es un calco semántico de la «francofonía». Hispanohablantes: señala una familia espiritual unida por el vínculo de la lengua.
P.: ¿La nueva edición del diccionario incluirá centenares de palabras de América latina?
V.G. de la C.: Lo que va a incluir el Diccionario de la Real Academia Española, llamado DRAE, que presentamos en octubre en su vigésima segunda edición, son 150 por ciento más de americanismos de los que están registrados, lo que significan unas 20 mil palabras más y unas 30 mil en total.
• Ambicioso proyecto
V.G. de la C.: Un proyecto tan ambicioso que vamos a sumar a los grandes medios de comunicación. Trata de servir al objetivo fundamental actual de las Academias, tanto de la Española como de todas las hermanas de América, de registrar las dudas que se plantean en el respectivo ámbito del mundo hispanohablante, y consensuar una respuesta unitaria, con lo cual se refuerza enormemente la unidad de la lengua. La Real Academia Española, en 1713, declaró como objetivo «limpiar, fijar y dar esplendor al idioma», en su última revisión de estatutos modificó ese artículo y, sin renunciar a sus objetivos fundamentales, dio como objetivo prioritario: velar porque la lengua española, en su constante adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre la especial unidad que mantiene todo el ámbito hispano.
P.: ¿Qué es el Proyecto Búho?
V.G. de la C.: Es un programa informático, ya virtualmente en uso, aunque está en plena experimentación, que por la noche repasa los distintos periódicos, observa qué palabras no están en el diccionario y las registra, y a la mañana siguiente detectamos qué palabras faltan; cuáles son las están en el uso periodístico que no están aún recogidas en el diccionario.
P.: ¿Qué diarios utilizan para esa investigación?
V.G. de la C.: Muchísimos. El banco de datos del español que tiene la Real Academia Española supera en estos momentos los 270 millones de registros, y eso está hecho sobre la base de libros y periódicos de todo el mundo hispanohablante.
P.: Usted recuerda que la creciente inclusión de palabras inglesas en el español, tiene una precisa denominación...
V.G. de la C.: Aclaremos, de ciertas palabras inglesas innecesarias y, sobre todo, de la moda de sustituir la expresión en español, multiplicando palabras inglesas no necesarias. Eso se llama «esnobismo». Es esnob ese uso forzado del inglés. La Real Academia determina en su diccionario que esnob es la persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etcétera, de los que considera distinguidos. Por su parte, Ortega y Gasset decía, con una etimología falsa, que esnobismo, esnob, viene de la abreviatura de «sine nobilitates», es decir: «sin nobleza», que se ponía en los registros de los colegios universitarios ingleses a aquel que no era noble. «Sine», sin, cuya abreviatura es «s.», y «nobilitate», nobleza, que se abreviaba «nob», juntos daban ese «sin nobleza» de donde el filósofo español conjeturaba que provendría «s.nob». No es verdad que la etimología sea ésa, pero en este caso «si non e vero», que «ven trovatto» está.
V. G. de la C.: Espero que sea enormemente importante por la cantidad y la calidad de las personas que van a intervenir en él, y porque el programa está hecho para que sea un congreso práctico y no un congreso de mero escaparate.

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