4 de abril 2001 - 00:00
Estevanez: "Es muy poco serio el Martín Fierro"
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Enrique Estevanez.
Enrique Estevanez: En este momento es cierto que son un boom, pero esto es como los afectos, te das cuenta de que quisiste mucho a una persona cuando no la tenés. En la ficción es igual, la gente se da cuenta cuando se le dan otros condimentos que no la satisfacen, y vuelve al origen. El reality no tiene la solvencia de una comedia o telenovela.
E.E.: El público argentino es muy conservador, costumbrista y no le gusta que le innoven demasiado. Quizá al principio se enganche con lo importado pero después, como se naturaliza, ya le da lo mismo. Creo que estos programas son ocasionales, como las golondrinas, y creo que pasan. Son modas y los explotan tanto que los agotan y saturan. La ficción sigue siendo la ficción. Es como pensar que Shakespeare o Chéjov dejarán de existir.
E.E.: Al principio los actores desconfían, tienen miedo, hablan mal de los reality shows porque tienen miedo de que los invadan, pero cuando lo empiezan a ver se relajan.
P.: ¿No pensó en diversificarse y hacer otros géneros?
E.E.: Siempre quise hacer un programa de actualidad y seguramente me voy a dar el gusto. Dentro de lo que yo haga seguramente habrá algo de ficción. Si no, haría algo de entretenimientos, juegos, nada nuevo, estas cosas empezaron con Pipo Mancera y lo que se ve hoy no es más que eso adaptado a la actualidad.
P.: ¿Además de «PH» y «Los médicos», tiene algún otro proyecto?
E.E.: Sí, otra tira, un culebrón para un horario central.
P.: ¿Cómo funciona CAPIT, de la que usted es fundador?
E.E.: Hemos tenido muchos logros en muy poco tiempo, a nivel exenciones, logramos tener voz y voto y un lugar, que es lo más importante.
P.: Con el premio a la televisión que quieren promover, ¿buscan una alternativa al Martín Fierro?
E.E.: Son dos premios que deberían coexistir, no queremos competir. Ellos tendrán miedo porque no estarán seguros de lo que hacen. Empezamos a comentarlo entre nosotros en 1999 como manera de premiar a la industria, para fomentarla. No lo queremos para hacer lobby ni tener poder sino sólo para fomentar la industria.
P.: ¿Cómo organizarían el premio?
E.E.: Nos gustaría que opinen el público y gente idónea en el tema. Yo, al menos, si tengo que hablar de medicina, convoco a un médico, si es de veterinaria a un veterinario. Creo que los premios Martín Fierro no son serios. De hecho, cuando me han juzgado, no me ubicaron donde correspondía. «Como vos y yo» lo hicieron competir en comedia, mientras que era un culebrón hecho y derecho. Y si un periodista serio no sabe de géneros, eso me parece grave. O nominar un programa que no estuvo al aire en el 2000, como ocurrió ahora con «Caloi en su tinta».
P.: Pero más allá de las críticas, es el único premio que juzga a la producción televisiva y radial. Aún así, ¿le es indiferente?
E.E.: Me da exactamente lo mismo que me nominen a que no. Esto que hacen es exclusivamente por el rating que les da la transmisión.
P.: Fue el programa más visto del 2000 con 47,3 puntos de rating.
E.E.: A la gente obviamente le interesa porque estamos sentados ahí como pavos y el público espía lo que hacemos. Yo como productor me pongo a pensar cómo hacer algo que a la gente le atraiga tanto como atrae esto.
P.: ¿Cuál es la novedad de «PH»?
E.E.: Es una propuesta diferente de las que hay en la televisión porque, si bien tiene cotidianeidad, humor y un elenco que pocas veces se vio, mi sensación es que tiene sabor a realidad, con mucho exterior. Y no es como habitualmente ocurre, con personajes adinerados; ésta es gente de clase baja, un albañil, un tapicero. Acá no hay un solo verdulero, como hice en otra ocasión, sino que hay historias paralelas y en todas aparecen estos oficios variados.
P.: Bueno, pero lo que dice se parece mucho a lo que viene haciendo Adrián Suar. ¿No cree que saturó un poco?
E.E.: Lo que yo hago no tiene nada que ver con los productos de Suar porque él siempre apuntó a una cosa más cinematográfica mientras que yo soy mucho más televisivo. Creo que él hizo «Gasoleros», pero antes también existió «Grande Pa» o «De corazón».
P.: O sea que el costumbrismo en televisión no termina en los mates y los sifones de Suar.
E.E.: Creo que la diferencia con lo que yo hago es que no sólo es costumbrista sino que tiene muchas historias paralelas. Por otra parte, el público elige las cosas creíbles, queribles, lo cual genera una suerte de identificación.
P.: El elegir a varios de los actores que estuvieron en sus otras tiras, ¿responde también a esa identificación que quiere lograr?
E.E.: Responde a que no hay tanta oferta de buenos actores y actrices, que además no sean conflictivos. También me pasa que tengo más en mente los últimos con los que trabajé.

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