Quarteto d'archi di Venezia con Pietro de María (piano). Cuartetos de Haydn y Webern, Quinteto de Schumann. (18/6, Teatro Coliseo, org.: Nuova Harmonía).
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Este cuarteto veneciano ostenta un frondoso currículum más el crédito de un diploma de honor en la famosa Academia Chrigiana de Siena y la guía de Sandor Vegh. Está formado por el violoncellista Angelo Zanin, el violista Laca Morassutti y los violinistas Alberto Battiston y Andrea Vio; éste último es guía del cuarteto y poseedor de un valioso instrumento firmado por Nicola Amati en 1651, perteneciente a la colección «Il Canali» de Milán.
Abrieron el recital con el Cuarteto en Re Menor Op. 76 N° 2 de Haydn, conocido como el de las «Quintas», referencias a las tonalidades de la afinación y sus intervalos, que fue ejecutado con elegancia y soltura. Esta obra, o el «Disonante» de Mozart, eran la elección ideal para lubricar los oídos del público, ya que la siguiente, del Siglo XX, todavía es resistida.
En efecto, se dispusieron a esforzarse con los «Cinco movimientos para cuartetos de cuerdas» Op. 5 («Fünt Sätze») de Anton Webern (1883-1945), vale decir, de la Nueva Escuela de Viena, y una de las primeras experiencias del expresionismo musical y toda una renovación en lo tocante a efectos sonoros y los recursos para producirlos, fascinante abstracción y exposiciones breves pero contundentes que fueron recibidas con frialdad, cuando no con estupor.
El ingreso del pianista Pietro de María y la oferta de sufriente romanticismo calentó la sala; el Quinteto en Mi Bemol Mayor Op. 44 de Robert Schumann se ejecutó con ajuste y brío, aunque sin el clima dramático que se generó en otras ocasiones. Gustó mucho, al punto de verse obligados a agregar movimientos del Quinteto de Dmitri Shostakovich y de Johannes Brahms.
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